Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Noticias del Antropoceno

Restos coloniales y ceguera diplomática

Cuando todo el mundo parecía haber olvidado el conflicto de las Malvinas, allá que salen los jugadores argentinos del Mundial para recordarnos que el tema no está resuelto, y lo que te rondaré morena. Lo que la gente no sabe es que el empecinamiento británico en gastarse sesenta millones de libras al año en mantener una roca con algunos pastores y ovejas en un sitio por lo demás indefendible es una excepción en la política británica. En España ese empecinamiento nos parece natural, por lo de Gibraltar, pero los motivos son radicalmente distintos, así como las circunstancias

Lo de Gibraltar tiene mucho sentido estratégico. El Mediterráneo es la vía natural hacia Asia, por el Canal de Suez. Lo de las Malvinas es otra historia. Poca gente sabe -incluidos los argentinos- que el Reino Unido y Argentina habían llegado a un preacuerdo antes de que a los milicos argentinos -en el poder entonces por un golpe militar- se les ocurriera que la mejor idea para recuperar popularidad era proceder a la invasión de las Malvinas. La reacción de Margaret Thatcher -otra gobernante altamente impopular en ese momento por su reconversión de la industria del carbón- fue igualmente oportunista: olvidarse de las conversaciones previas y reaccionar como si Argentina hubiera invadido el mismo Londres

Y ahí siguen: los argentinos agarrados a la pancarta y los británicos dilapidando dinero. Para aguar más la fiesta a los ingleses, sus primos norteamericanos -con Donald Trump a la cabeza- se han puesto de parte de los argentinos, no sabemos si por su afinidad con Milei o por la reciente rediviva doctrina Monroe. Los británicos han sido razonablemente pragmáticos en la disolución de su imperio, véase recientemente el acuerdo con Mauricio por las islas Chagos, cuya soberanía han cedido a cambio de un acuerdo de alquiler de una base conjunta con los estadounidenses, o el mismo acuerdo con la UE sobre Gibraltar.

Por eso sorprende más su empecinamiento en las Falklands. Casualmente, el nuevo primer ministro Andy Burhan ha prometido darles la vuelta a las políticas de Thatcher. Podría aprovechar esa promesa para enmendar también las relaciones con Argentina. Su departamento del Tesoro le estaría profundamente agradecido.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents