Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Los imprescindibles

Pues yo también soy uno de vuestros dioses

Portada de 'El hombre que pudo reinar'

Portada de 'El hombre que pudo reinar' / L.O.

Dos ingleses, antiguos soldados del ejército, ahora sin oficio ni beneficio, deciden hacerse con una fortuna y disfrutar de tal cantidad de riquezas como no la tuvo jamás ninguno de los reyes, históricos o legendarios, que pueblan las páginas de la Enciclopedia Británica. Para ello se lanzan sobre la remota región de Kafiristán. Su intención es aprovechar la división tribal, la permanente fragmentación política y milenios de constante conflicto entre los indígenas. Creen que un mundo así no podrá sino caer rendido a sus pies, hijos como creen que son de un imperio universal, de una estirpe escogida que lleva al mundo en la palma de su mano.

Ellos también viven en su propio mito según el cual, para los demás pueblos de la Tierra, apenas hay diferencia entre los dioses y los ingleses. Caen hechizados por un mundo primitivo, pero rico en botín, y que se pone a su alcance en el breve lapso de tiempo que tardan en forjar un imperio propio a la sombra de su poder y para su propio beneficio. La leyenda de Alejandro Magno se cruza en su camino, de su presencia guardan memoria los indígenas y creen que uno de los ingleses es el rey que ha vuelto.

Esta locura imperial se revela contagiosa y los conquistadores son, a su vez, engullidos, devorados y conquistados por la leyenda viva que ellos mismos han contribuido a resucitar.

El espacio, inquietante y oscuro, disuelve la mente (racional solo en apariencia) de los nuevos conquistadores. Como suele ocurrir, los hechizos son provisionales y, pese a su aparente fortaleza, no tardan en revelar su fragilidad, propia de los sueños o de las pesadillas. El Kafiristán entero se levanta contra sus falsos reyes para ahogarlos en sangre.

Así es como Kipling seduce a sus lectores y nos encadena a otro mito, fuerte, bello y muy peligroso: el de la incompatibilidad permanente, el enfrentamiento irremediable entre el oriente arcaico, anclado al pasado, y el occidente épico, dinámico, ingenuo en su heroísmo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents