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Opinión | Los imprescindibles

Profesor de Historia Antigua de la Universidad de Murcia. De la Real Academia Alfonso X El Sabio

Nadie despierta de un sueño eterno

Portada de El Gatopardo.

Portada de El Gatopardo. / L.O.

Esta es la novela de un sueño potente y pesado que oprime el alma humana y del cual faltan las fuerzas para querer despertarse. La novela recuerda los momentos fundacionales de la Italia moderna, un proceso que conduce hacia su construcción como país unificado. Es el momento de los sueños, sueños de progreso, de libertad, de revolución incluso. Sin embargo, la mente clarividente de don Frabizio, príncipe de Salina, sabe perfectamente que cada época parece distinta sólo en apariencia y que en realidad, la humanidad repite en círculo vicioso todos los errores, personales y colectivos.

La vida desde la consciencia y desde la inteligencia es forzosamente decepción, pues indefectiblemente se comprueba la ausencia de paraísos sobre la tierra, la persistencia de la retorcida y egoísta naturaleza humana, la degradación de los ideales. Todo cambio es solo aparente, es más, todo cambio es deliberada afectación para evitar que cambio real tenga lugar, que llegue a darse. Todo lo que cambia se debe a una lógica perversa para que nada varíe.

Esta aparente contradicción es la tesis fundacional de la historia de El Gatopardo. Las naciones se forjan y desaparecen, los reinos se hunden y otros se proclaman en su lugar, un sueño sustituye al otro. Lampedusa se atreve incluso a cuestionar el gran mito de la Italia moderna, el de su fundación como país. Lo relega al terreno de las esperanzas frustradas, a la imposibilidad ex origine de alterar un destino ciego que hace presa en los hombres y en las naciones.

Debemos recapacitar y atrevernos a considerar la posibilidad de que todo a nuestro alrededor no sean sino las sombras vaporosas, errantes, de miles de sueños tejidos por nuestra voluntad desaforada. A un cielo nocturno de estrellas errantes y de rodillas le implora aún el príncipe de Salina: ¿cuándo me viviré en una esperanza que no sea vacía?

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