Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Así somos

Catedrático Emérito de Psicobiología de la Universidad de Murcia

El invierno demográfico y los teléfonos inteligentes

El mundo de las pantallas es una tecnología de doble uso, con efectos positivos y negativos a corto y largo plazo que son muy difíciles de valorar. Es preocupante que lleven a una reducción de los contactos físicos

Una chica consulta su teléfono móvil.

Una chica consulta su teléfono móvil. / EFE/ J.M. García

La caída de la natalidad y el envejecimiento de la población están detrás de las controversias actuales en muchos países sobre la inmigración y su control o descontrol. La caída de la natalidad se debe a numerosos factores y descubrirlos puede llevar a atenuarla, si es eso lo que preocupa a las naciones y a sus gobernantes.

Recientemente, la Oficina Nacional de Investigación Económica de los Estados Unidos ha publicado un sorprendente informe en el que los economistas Caitlin Myers y Ezekiel Hooper aseguran que el uso de los teléfonos inteligentes acentúa la caída de la natalidad. Basaron sus datos en los primeros años de difusión de los iPhone y la relación directa entre su uso masivo y la disminución del número de nacimientos, especialmente en las mujeres jóvenes entre los años 2007 y 2011.

Natalidad y desarrollo económico

El descenso de la natalidad viene produciéndose desde muchos años atrás en paralelo con el desarrollo socioeconómico. Se ha atribuido a factores como la recesión económica, problemas de acceso a vivienda y del mercado laboral, aumento de los costes de crianza y educación o a un más fácil acceso a información sobre técnicas contraceptivas. Estas cuestiones no explican suficientemente la disminución progresiva de los nacimientos. Así, la recuperación de la crisis económica iniciada en 2007 no ha ido acompañada de un aumento de la natalidad.

Myers y Hooper aseguran que el uso de los teléfonos inteligentes reduce las interacciones físicas entre las personas y la frecuencia de la actividad sexual en pareja, al tiempo que promueve el consumo de pornografía, posible sustituto de las relaciones sexuales. Datos de encuestas describen una asociación entre más tiempo de uso del móvil, menos tiempo dedicado a los contactos cara a cara y la disminución en la frecuencia de la conducta sexual. Los efectos se observan sobre todo en la población joven, a partir de los 15 años, pero se extienden, según estos autores, hasta la cuarentena. Son edades en las que las relaciones sentimentales o sexuales ocupan una parte importante de las preocupaciones de muchas personas y las nuevas tecnologías harían menos probable la frecuencia de tales relaciones.

Maternidad tardía

Este informe ha sido criticado por otros economistas y sociólogos quienes dudan de la relevancia del iPhone y demás dispositivos, especialmente si la caída de la natalidad se estudia a lo largo de períodos más prolongados. Factores también importantes que añadir a los reseñados son la maternidad y los matrimonios más tardíos, la comodidad o hedonismo, el carácter menos estable de las relaciones, los bajos salarios e inestabilidad en el empleo y nuevos hábitos en las relaciones con el otro o con el mismo sexo. Los críticos resaltan, además, el papel de la radio y la televisión, desde muchos años antes, en transmitir modelos familiares con menos hijos o sin ellos.

Auge del iPhone

Debe añadirse que el uso de los teléfonos inteligentes ha evolucionado desde la aparición del iPhone en 2007. La irrupción masiva de las redes sociales y las aplicaciones para buscar pareja, por mencionar solo dos ejemplos, pueden estar contribuyendo a intensificar algunos de los muchos factores responsables del descenso de la natalidad, pero también están fomentando la creación de nuevas parejas y unidades familiares.

El mundo de las pantallas es una tecnología de doble uso, con efectos positivos y negativos a corto y largo plazo que son muy difíciles de valorar. Es preocupante que lleven a una reducción de los contactos físicos y, tal vez, de las habilidades de comunicación, pero también están permitiendo conocer a otras personas o interactuar con ellas a mucha distancia.

La clave es que la mayor parte de lo bueno o malo que las pantallas aportan depende principalmente del comportamiento del usuario.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents