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Opinión | Misa de doce

Ángel Cruz

Ángel Cruz

Director de la Filmoteca Regional

Cine de barrio

Pruebas en el auditorio Parque Fofó de 'Cine bajo las estrellas'

Pruebas en el auditorio Parque Fofó de 'Cine bajo las estrellas' / CARM

Apocalipsis, fin de la historia. Juicio final y carne resurrecta.

Así anunciaba el apocalipsis Agustín González en el surrealista fin del mundo que el maestro José Luis Cuerda recreó en su obra maestra Así en el cielo como en la tierra, y que los espectadores que están disfrutando de la programación estival de la Filmoteca podrán ver próximamente. Si no un apocalipsis, que tampoco hay que sacar las cosas de quicio, sí un buen dolor de barriga están sufriendo, no muchos, pero haberlos, háylos, aquellos que no soportan que el programa de cine de verano que, por segundo año consecutivo, vuelve a proponer la Filmoteca esté siendo, hasta la fecha, un éxito. Y es que, queridos amigos, al igual que el año pasado, Cine bajo las Estrellas está llenando el auditorio del Parque Fofó, a pesar de los rigores extremos del verano y del mundial futbolero, día sí y día también.

Reconozco que no me ha sido fácil abandonar la zona de confort que me proporciona el viejo cine Salzillo para proponer una programación capaz de seducir a un público que no suele visitarnos durante el resto del año y que, al mismo tiempo, mantenga la ortodoxia y el rigor académico de una institución como nuestra Filmoteca. Cine bajo las Estrellas nació con la intención de recuperar el cine de verano en la ciudad de Murcia, para que nuestros jóvenes descubran y vivan una de las experiencias más enriquecedoras que ofrece la temporada estival. Un proyecto que, además, persigue el firme objetivo de educar la mirada fílmica de nuestros espectadores y contribuir así a la alfabetización audiovisual de la sociedad.

He de reconocer que el ambiente que se respira en las noches del Fofó es, ciertamente, mágico. La mezcla intergeneracional y la manera en que conviven y se retroalimentan los distintos perfiles de público que disfrutan de las películas generan una energía transformadora, capaz de elevar a la categoría de acontecimiento una simple noche de verano. Noches de verano que, como los antiguos cines de barrio, están acercando el cine a un público más amplio y diverso, reforzando esa idea de democratización cultural que queremos impulsar. Una idea que, curiosamente, ha suscitado las críticas de algún autoproclamado pope de la cultura, que nos reprocha estar convirtiendo el Auditorio Parque Fofó en una suerte de cine de barrio que ‘prostituye’ nuestra institución. Algo que, por otro lado, a mí me parece todo un piropo, ya que los cines de barrio son memoria viva de nuestra identidad cultural y forman parte del patrimonio sentimental de varias generaciones que forjaron en ellos su amor por el séptimo arte. Benditos sean, pues, los cines de barrio, y bendito sea el cine de verano que propone nuestra Filmoteca. Un cine que rinde homenaje a nuestro eterno Paco Rabal y recuerda a maestros como Berlanga, Hitchcock, Billy Wilder, John Ford, Woody Allen, Roman Polanski, John Huston, Otto Preminger, Miyazaki, Blake Edwards o Howard Hawks.

La Nada, esa metáfora destructiva que Michael Ende nos proponía en La historia interminable, convive con nosotros y amenaza cada día más nuestra imaginación. Pero el reino de Fantasía, el cine, nuestro cine de barrio, sobrevivirá gracias a los sueños y deseos. Los sueños y deseos de todos aquellos que disfrutan cada noche de Cine Bajo las Estrellas. Un lugar donde la imaginación vuelve a despertar y Fantasía se hace eterna.

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