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Opinión | El blog del funcionario

Refundación del PSOE

Pedro Sánchez está llevando a ‘su’ partido a un callejón sin salida, y lo que es peor, está poniendo la alfombra roja a la ultraderecha de este país para llegar a la Moncloa, condenando a la mitad de España a sufrir sus consecuencias, pues de lo que estamos hablando aquí, no es de prioridad nacional, sino de sanidad pública, de educación pública y en definitiva de políticas públicas.

El Presidente del Gobierno vive ajeno a la realidad, y a pesar de los varapalos electorales autonómicos, sigue sin ser consciente de que la derecha y la ultraderecha, tanto monta monta tanto Alberto como Santiago, no solo ganan elecciones, sino que barren en los parlamentos autonómicos.

La prueba del algodón la tenemos en la vecina y amiga Comunidad Valenciana. Ustedes, como yo, son conocedores de las movilizaciones de la educación pública, de la dignidad y la decencia que representan, mejor que nadie, las asociaciones de víctimas de la Dana del 29 de octubre, ante la ‘criminal’ actuación de la Generalitat aquella noche fatídica, y a pesar de todo este ruido, las encuestas dicen que ambos partidos, VOX y PP, volverán a ganar las elecciones, más aún, muchos de los profesores y profesoras que están en huelga, votarán a quienes exigen soluciones a sus problemas.

El PSOE, no Pedro Sánchez, debería agotar la legislatura, pero con un nuevo candidato o candidata, y eso pasa por una refundación de un partido que ha tenido y sigue teniendo a sus dos últimos secretarios de organización en prisión, y las noticias que siguen saliendo, hace cada vez más difícil mantener Ferraz abierto 24 horas al día. Por cierto, los juicios a su entorno familiar y al fiscal general, se parece más a una historia de Mortadelo (Peinado) y Filemón (Hurtado).

Si lo que pretende la cúpula socialista es que Sánchez se estrelle y entonces ponerse a recomponer el partido, sin duda lo están consiguiendo, pero ello significará que tendremos ultraderecha los próximos ocho años como mínimo.

Refundar el partido no es ya una opción, sino un acto de supervivencia del propio partido, y alguien debería empezar a anteponer los egos al interés general de millones de personas progresistas que no quieren volver a la España en blanco y negro que se propone.

Alberto Núñez Feijóo está a punto de lanzar una gran campaña bajo el nombre: Decencia frente a Decadencia, y aunque él no es precisamente el mejor ejemplo de decencia (su apoyo incondicional durante un año a Mazón, sus veranos con Marcel Dorado, su silencio cómplice con el ex presidente de la diputación de Ourense, el ínclito Baltar, o sus guiños de apoyo a Ayuso y su novio y hermano, etc.) la llegada a las instituciones públicas de Feijóo y Abascal, este montado a caballo como Don Pelayo, es cuestión de tiempo, la pregunta es una: ¿La izquierda entrega el castillo peleando, políticamente hablando, o se esconderá detrás de su amo y señor cuando esté todo perdido?

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