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Opinión | La Feliz Gobernación

Pepe Guillén está tardando

José Guillén, teniente de alcalde de Murcia.

José Guillén, teniente de alcalde de Murcia. / Juan Carlos Caval

Esto se parece mucho a cuando el concejal Roque Ortiz recordó en una reunión interna del PP a quién le debían su trabajo algunos trabajadores de las empresas públicas municipales y, por tanto, el voto. La Opinión dio cuenta del asunto y, aun con muchas resistencias (Ortiz y el entonces alcalde, José Ballesta, eran uña y carne), el bocachancla se vio obligado a dimitir.

Llueve sobre mojado. El portavoz del PSOE, Ginés Ruiz Maciá, denunció ayer que trabajadores de Parques y Jardines fueron reclamados para abandonar sus puestos de trabajo, cambiarse de ropa y asistir en el Auditorio a una mesa redonda sobre tecnologías de la información que cerraría el primer teniente de alcalde, José Guillén, sugiriéndoles que aguantaran hasta el final, es decir, hasta el discurso del responsable político de la contrata. Se trataba de que hicieran bulto a cambio de aliviarlos de una jornada de trabajo.

Lo cierto es que muchos de estos trabajadores estaban allí, de manera que de no ser verdad que hubieran sido convocados por la autoridad política, Guillén debería abrir un expediente a la empresa por permitirles este escaqueo, cosa que no ha sucedido, como tampoco una respuesta rápida y convincente, salvo el habitual intento de presionar al medio para que retirara la información, que, por otro lado, se limitaba a la reseña de la denuncia del PSOE.

Vista la reacción por acción y defecto de Guillén y su equipo de comunicación, con el jefe de gabinete de la alcaldesa, Miguel Ángel Pérez (en realidad, mano derecha del primer teniente de alcalde), al frente, la denuncia socialista adquiere mayor verosimilitud, lo que significa que Guillén está tardando en dimitir o, en caso de que se resista a hacerlo, la alcaldesa debiera retirarle hoy mismo sus competencias.

No se merece Rebeca Pérez iniciar su mandato con presuntas irregularidades de su entorno destinadas a satisfacer el ego de quienes quieren gobernar el Ayuntamiento utilizándola como escaparate. Cuanto más tarde la alcaldesa en reaccionar, más cómplice se hará de la acción de los lobos domésticos que pretenden suplantarla.

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