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Opinión | Pan para hoy

Fernando Vera

Cronista taurino

¡Ojo con Bélgica!

Ya mismo empieza el lío. Hemos visto muchos vídeos de jugadores que se graban escuchando las convocatorias, y celebran con algazara su inclusión en los veintiséis mejores hombres de su país. Yo quiero trasladarles al salón del número 27, que se ha quedado a las puertas con cara de besugo, mirando cómo el forzudo De la Fuente, calvo y totémico como la copa que nos hará levantar, colaboraba con su cámara para inmortalizar un sueño frustrado. Luis no me ha llamado, pero sé que hay ojeadores pendientes, por lo que seguiré devolviéndola con calidad cuando a los niños del parque se les escape la pelota.

La Copa del Mundo de 2022 no la seguí mucho. Fue en invierno y con malos horarios. Nos eliminó Marruecos. Para olvidar. Ese Luis Enrique al que hoy le bailan el agua es el mismo que no podía continuar como seleccionador. Después llegó la Eurocopa, donde arrasamos desde el estreno. Nos juntábamos a ver los partidos en casa de Joseda, a los pies del Cabezo Gordo. Después, para semis y final nos trasladamos a la casa de Javi, en San Cayetano, donde celebramos con furor de masa el título. Terminada la final, volví a Murcia para dormir antes de un examen. La cosa se alargó en la Plaza Circular y no escuché el despertador. Aquella noche casi tomamos Gibraltar. La Historia me absolverá, o al menos juzgará el yoquepierdismo patriótico como atenuante.

La Eurocopa tiene su punto, porque en ella se dan más enfrentamientos de interés geopolítico, con algún genocidio que otro por medio. Está bien que los argentinos llamen al Uruguay ‘provincia rebelde’, que canten que Maradona es más grande que Pelé y que te coman la oreja diciendo que «la selecsión eh un sentimiento», pero tiene más gracia un Serbia-Croacia. O un Serbia-Albania. O un Serbia-... ¡No veas cómo los quieren!

Dicho todo esto, el Mundial es más especial. En Rusia 2018 quise ver todos los partidos. Este año debería estar más difícil, pues se me presupone cierta madurez (madurez de tío serio que escribe en el periódico). Además, se han añadido al torneo bastantes más participantes, lo que destruye la mística pureta, pero aumenta el interés de los que vemos el fútbol por lo que hay más allá del fútbol.

Vamos a ser campeones con Porro y Raya. Ya lo fuimos con Pedro-Mata-Iniesta. También he oído hablar de los murcianistas Aquino–Comas–Cordero y de la delantera del Valencia de los noventa, cuyos apellidos no mencionaré por decoro de tío serio que escribe en el periódico. Este verano no escucharemos anunciar «Operación Camarón» ni un «De categoría, Moro» de Kiko a Morientes. Pero aunque cambien los comentaristas, se mantienen los clichés: «¡Ojo con Bélgica!».

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