Opinión | Pasando la Cadena
Dos soberbias estériles y un soberbio campeón

Luis Enrique, del PSG, con la medalla de campeón y la camiseta de la Fundación Xana.
A veces nos sorprenden actitudes innecesarias en personajes de postín. Salidas de tono o decisiones intempestivas que no cuadran con ellos y les restan en lugar de sumarles. Lo único bueno es que nos ayuda a comprender que por grandes que parezcan son tan humanos como nosotros.
Joan Laporta y Deco han vuelto a tropezar con Julián Álvarez y el Atlético en la misma piedra que el pasado año con Nico Williamns y el Atlhetic. Negociar con futbolistas que tienen contrato con otros clubes, además de poco ético demuestra una prepotencia que raya en el desprecio a sus semejantes. El complejo de superioridad desmedido que sigue a toda soberbia desbocada.
Ante este nuevo vodevil, el Atlético de Madrid, en vez de patalear, tuvo la inteligencia de responderles a bote pronto con una humorada en la que se nota la mano de su presidente Cerezo. Vestir a Pedri, Lamine y Raphinha con la zamarra colchonera y ofrecer por sus fichajes entradas para un concierto, propaganda y chucherías, denota una inteligencia inusual en las broncas que acarrean cada verano algunos fichajes.
No obstante, el argentino campeón del mundo Álvarez también ha puesto de su parte en el nuevo despropósito formal culé. Todo indica que ha sido parte activa en el intento blaugrana de ficharle. En realidad, quiere irse al Barça. De lo contrario, hubiera zanjado el debate diciendo que quiere quedarse en el Metropolitano. O sea, que bien pueden amarrarse los machos Mateu y Gil Marín para evitar lo que suena a inevitable, por muchos quinientos millones de euros que tenga de cláusula de rescisión.
Las estrellas futbolísticas juegan donde quieren. Y en el fondo, el jugador responde a la lógica futbolera de querer hacerlo siempre en los más grandes. Lo que ocurre es que hay formas y ruindades. Y lo ruin suele dar más disgustos que alegrías. El caso de Griezmann es tan revelador como irrepetible. Fracasó en el Barça de Messi y hubo de volver al Atlético para reencontrar su aura y su juego. Álvarez debería pensar que es un judío errante, de club en club sin el brillo que le otorga la selección argentina.
La segunda soberbia galopante es vieja, aunque Florentino Pérez la luce ahora innecesariamente. Es poco entendible que anticipe unas elecciones tres años y le puedan los nervios cuando aparece un contrincante. Es decir, como acostumbra, quería revalidar su indiscutida presidencia sin oposición. Pero habiéndola, no se conforma con su segura victoria. Quiere arrasar porque su soberbia vanidad no acepta ni un guiño discrepante.
Y de tan sorprendente realidad se deduce otra que hemos reiterado en estas páginas desde antiguo. Como no creemos que la situación financiera del Real Madrid sea gemela a su crisis deportiva, se entienden poco los nervios de Pérez ante la aparición de un joven opositor que reivindica, como él mismo, que el club debe seguir siendo siempre de los socios, aparte de mostrarle desde el primer día un exquisito respeto personal. Eso, y su rotunda afirmación de que el aspirante Riquelme necesita al Real Madrid para sus negocios, nos conduce a pensar que quien sigue necesitando al club para sus intereses es el propio Florentino.
Le traicionó el subconsciente en su anodino discurso de presentación de campaña. No se explican de otro modo ni el exagerado anticipo electoral ni su injustificada agresividad. Florentino tiene crédito de sobra para ser presidente mientras el cuerpo aguante.
En todo caso, es evidente que Riquelme se presenta ante el madridismo para calentar motores de cara al futuro. Y ahí radica también el desatado nerviosismo de Florentino, quien desea que le suceda un presidente doméstico que coma en su mano. Y alguien como el alicantino puede torcerle el carro.
Y llegamos al soberbio PSG de Luis Enrique. Un equipo a su medida sin el indiscutible y extraordinario Mbappé, que era su estrella.
Cambiar un club fracasado en Europa con rutilantes figuras por otro campeonísimo donde todos suben y bajan es su gran aportación. Ni revoluciones tácticas ni fútbol nuevo ni alumbramientos estratégicos. Esfuerzo colectivo, velocidad y pierna dura. Once notables en el césped y el sobresaliente en el banquillo. Tan sencillo como eficaz desde antiguo, dominando a mansalva o contraatacando en plan guerrillero.
Enhorabuena y a ver quién le desbanca ahora.
Nuestra suerte es que los de Luis de la Fuente tocan idéntica partitura, como demostraron en el pasado europeo.
Debe ser el espíritu español de nuestros técnicos, de moda en el fútbol mundial.
- Detenido en Murcia un ginecólogo de la Arrixaca por agredir sexualmente a una paciente
- Detienen a una pareja británica por el intento de asesinato de un joven en San Javier: le descerrajaron cuatro tiros por la espalda en un ajuste de cuentas
- El ginecólogo de Murcia acusado de agredir sexualmente a una mujer sigue trabajando en la Arrixaca: la víctima es cambiada de zona del hospital para que no se vean
- Alarma por otros dos incendios en Los Garres, uno en la zona ya quemada y el otro en un terreno agrícola muy cercano
- Agua Bar, Equilibrio, La Calle… la noche perdida de Cartagena que muchos todavía no han olvidado
- Dos ancianos mueren en un accidente de tráfico en Fuente Álamo tras volcar con el coche
- Así se prepara el Segura para la próxima gran riada: corredores verdes, parques inundables y nuevos cauces
- El Real Murcia tiene una deuda con Hacienda de 785.000 euros a pagar antes del 22 de junio
