Opinión | La Feliz Gobernación
Todo a la vez en todas partes
El relevo (aparentemente) tranquilo en la alcaldía capitalina, la convulsión política en Cartagena y la remodelación del Gobierno se suman desde Murcia al vendaval de los acontecimientos nacionales

Ilustración de Leonard Beard que resume el estado de la política nacional durante esta semana, así como el paso en falso del PSOE en Cartagena. / Leonard Beard
¿No querías caldo? Pues ahí llevas tres tazas llenas. El relevo tranquilo (aparentemente) en la alcaldía de Murcia; la nueva vuelta de tuerca a la moción de censura en la de Cartagena, y para postre una remodelación del Gobierno regional. Una emocionante serie plagada de giros de guion de lo más imprevistos.
Todo a la vez en todas partes. Porque esto es tan solo en este barrio. Por allá arriba no hay lugar para la tregua: el beatífico Zapatero y sus testaferros; las joyas regaladas; la Kitchen del PP y la Kitchen de Ferraz; la tal Leire ni fontanera ni cobarde, y otra vez Santos Cerdán; el juicio por el trifásico al hermanísimo; el sumario de Begoña, con su software y su asistenta para todo; la UCO y la UDEF trabajando a saco en el jardín de las tramas que se bifurcan; el Gobierno, desatado contra la Justicia a fuer de declarar que la respeta, menos uno, Puente, que en vez de indicios detecta fumadas; el presidente, haciendo chistes malos desde el Vaticano; la siempre dicharachera María Jesús Montero, desaparecida, por suerte; el PNV amagando sin dar a la espera de recibir más; los socios de Sumar, escandalizados por todo, menos de lo que debieran, es decir, de ellos mismos, y el CIS anunciando gloriosos triunfos del PSOE desde las ruinas. Mientras tanto, los socialistas murcianos tratan de enganchar al PP con un equivalente a los cribados andaluces, en este caso a costa de las prótesis, una oportunidad sobrevenida para intentar paliar su desolación.
El fiasco de la moción de censura cartagenera ha resultado a la postre un nuevo elemento de desgaste para los socialistas, que estaban mejor conservando su identidad y diseñando una alternativa propia
Cartagena: tres veces tres
Pero en Cartagena el PSOE se ha quedado colgado de la brocha ante la finísima reacción de Noelia Arroyo en un golpe de ingenio político que, por menospreciarla, no calcularon. El factor humano es la clave de la implosión de Vox: de sus cuatro concejales se mostraban incompatibles dos frente a dos, y uno de los dúos, el disidente de las siglas, fue captado por el tripartito opositor (MC, PSOE, SC) para completar la mayoría de catorce. Pues bien, Arroyo decidió cambiar cromos: ha suspendido a los ortodoxos de Vox, que difícilmente votarán a favor de una moción impulsada por el PSOE, y vuelve a atraer a los díscolos, que se habían mostrado capaces de hacerlo para perjudicar a sus excompañeros.
No es por nada, pero ya lo escribí aquí el pasado domingo: los impulsores de la moción desconfiaban de que "quienes han traicionado su palabra dos veces [tránsfugas de su partido, primero, y después, del gobierno] no quieran alcanzar la bíblica calidad del triplete semítico enfático, aquello del tres veces tres" (perdón por la profética autocita).
El enfado de los abascales parece solo aparente, pues de no haber sido destituidos por Arroyo lo habrían sido por el tripartito. En cualquier caso, su destino habría sido el mismo
Tránsfugas o no adscritos
Es gracioso, sin embargo, que sobre la palabra tránsfuga se haya operado un rápido desplazamiento semántico: cuando Diego Salinas y Beatriz Sánchez firmaron con el tripartito opositor no eran tránsfugas para éstos sino concejales no adscritos, pero desde que han roto su acuerdo han readquirido de golpe su condición de tránsfugas. Y de sospechosos, porque ¿qué les ha ofrecido Arroyo para que regresen a su redil? La pregunta podría volverse por pasiva: ¿qué les ofecieron PSOE y MC para que ficharan por ellos? Sabemos lo que les ha ofrecido Arroyo: Beatriz Sánchez mantendrá sus competencias de Turismo, pues nunca fue destituida, y Salinas ha decidido renunciar a cualquier cartera. Sin embargo, se desconoce qué les ofrecieron los coaligados, pues no han hecho pública la literalidad de su pacto. Me atrevo a suponer que tampoco les ofrecieron algo que ya no tuvieran, pues, como digo, su interés inicial en la moción no correspondía a mayor ambición política que la de dejar sin competencias a sus compañeros de lista electoral.
Se deduce un cambio de estrategia por López Miras: todos los miembros del Gobierno se habrán de lanzar a hacer política activa, a vender su producto, a participar en el refriega
Torres, en evidencia sin renta
El PSOE de Manuel Torres ha quedado en evidencia sin obtener renta: es capaz de pactar con tránsfugas, por más señas de Vox, visibilizando y reforzando además al líder de MC, un partido localista cuya representación está inflada una vez que su fundador, José López, verdadero factotum electoral, fue relevado, como ocurrre también con SC, Sí Cartagena, cuya exlíder, Ana Belén Castejón, no solo desaprueba la moción sino que ha causado baja en su partido en protesta por este pacto. El PSOE ha intervenido en la operación con la cobertura de una consulta a la menguada y cautiva militancia, en cuyas filas, si todavía hay quienes respiran, se estarán preguntando el para qué de una demostración tan pornopolítica como infructuosa.
Todavía quedaría un nuevo giro si Vox, aparentemente enfadados sus dos concejales por la jugada de Arroyo, decidieran votar a favor de la moción poniendo como condición que ninguno de los cuatro concejales socialistas entre al gobierno. Sería glorioso. El PSOE podría fingir que no sabe nada de esto: si ya ha quedado claro que es capaz de votar junto a tránsfugas de Vox, ¿por qué no dar un paso más y hacerlo con los genuinos? Todo por Cartagena. Pero he calificado de aparente el enfado de los abascales, pues de no haber sido destituidos por Arroyo lo habrían sido por el tripartito. En cualquier caso, su destino habría sido el mismo, de manera que aunque su competidor sociológico sea el PP, para el catecismo de Vox siempre será mejor que gobierne éste a que lo haga la izquierda, aun coaligada ésta con la derecha localista, con la que también compite.
Mejor no remover
Si se diera esa circunstancia, ¿se organizaría otro referéndum socialista? Por cierto que la consulta del PSOE a la militancia, aun constituyendo un paripé a la vista de que sabemos cómo funciona ese partido en Cartagena, supone una afrenta democrática a sus compañeros de coalición, pues ni MC ni Sí Cartagena han intentado siquiera sugerir un acercamiento a las urnas internas: en MC porque significaría en realidad un chequeo al liderazgo de Jesús Giménez Gallo, quien no lo tiene tan amarrado como Torres, con José López enfrente y con una de sus concejalas, María Dolores Ruiz, manteniendo una querella judicial en su contra precisamente por supuestas irregularridades en su elección como presidente del partido; su disidencia es la que resta un voto a MC para salvar la moción. Asi que mejor no remover a la militancia. En cuanto a Juan Pedro Torralba, concejal único de Sí Cartagena ¿a quién podría consultar? pues es dudoso que ese partido conserve todavía algo que pueda considerarse militancia.
Al presidente no le bastará con un cambio de caras, pues lo principal es establecer el marco de las prioridades de gestión, los caminos a seguir y los objetivos básicos, así como conectar con el Gobierno central
Podría haber sido peor
El fiasco de la moción de censura cartagenera ha resultado a la postre un nuevo elemento de desgaste para los socialistas, que estaban mejor viéndolas venir, conservando su identidad y diseñando una alternativa propia para cuando toque. Aquí se han saltado la doctrina de Pedro Sánchez, que dice que las elecciones, y con ellas la posibilidad del cambio, son cuando toquen. Coaligarse con tránsfugas de Vox, con descartes de su propio partido y con la organización localista que los supera una y otra vez en las elecciones municipales con el añadido de convertirla en la capitana de la moción a solo diez meses de las urnas tenía que acabar así. Habría sido peor que triunfara la moción, ya que habría quedado a la vista la cáscara de esta iniciativa.
Por lo demás no podía ser más inoportuno apelar a la regeneración en un momento en que el PSOE está siendo desarbolado por las prácticas del sanchismo, y la prudencia aconseja esperar a que escampe. Ignorar las percepciones que afectan a las siglas por lo que está sucediendo en la cúpula es un ejercicio de autismo político que si bien podría permitirse Torres es increíble que se le escape al líder regional, Francisco Lucas, quien autorizó, por supuesto con el beneplácito de Ferraz, esta aventura desastrosa.
Gobierno: todos a jugar
Otro hito de la semana, también sorpresivo, es la remodelación del Gobierno regional, ya comentada el pasado jueves (Gobierno a la carrera), pero que admite una reflexión genérica añadida. En la constitución del anterior, Fernando López Miras pretendió sugerir que sus consejeros se dedicarían a la gestión mientras él sobrevolaría sobre ellos salpicando sus acciones con la pimienta política. Ahora se deduce un cambio de estrategia: todos los miembros del Gobierno se habrán de lanzar a hacer política activa, a vender su producto, a participar en el refriega. Se entra de lleno en la carrera electoral, y no habrá soldados de retaguardia. La acechanza de Vox, en que se conjugan las variantes de primer competidor sociológico y necesario aliado, es seria, a pesar de sus crisis internas y de una supuesta desaceleración. En cuanto al PSOE, el riesgo del salto adelante no parece gravitar en este momento, pero no es prudente descuidar a un adversario que, si bien está herido, puede recuperarse con mucha fuerza si lleva a cabo una crisis proactiva. Incluso podría darse el milagro de un adelanto electoral que requeriría de una reacomodación de las estrategias.
De ahí que López Miras haya decidido dar un paso preventivo para fortalecerse y dará rienda suelta a la libertad de sus generales para que tengan protagonismo principal en esta carrera. El problema es que para esto no basta un cambio de caras, sino fundamentalmente establecer el marco de las prioridades de gestión, los caminos a seguir y los objetivos básicos. Y, por supuesto, cerrar la legislatura con resultados visibles, algunos de los cuales dependen de la colaboración con el Gobierno central lejos de la cómoda e improductiva confrontación. También el PSOE murciano deberá optar entre ser colaborativo o permanecer de uñas, pero es López Miras quien debe tender la mano, a ver qué pasa.
Y Murcia
En cuanto a la terccera taza, todo parece ir como la seda, pero en el Ayuntamiento de Murcia estamos todavía en la fase de los propósitos y de las maneras. Hay fuerzas contenidas que podrían desatarse. No me olvido de que tengo pendiente el artículo sobre Rebeca y los lobos.
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