Opinión | Salud y rock and roll
Simulacro de agosto
Ya que nos han robado la primavera, lo mínimo que podemos hacer es cobrarnos el rescate viviendo, a ratos, este verano anticipado

Algo que no puede faltar, hacer el muerto en el agua: oir solo la respiración mientras miras al cielo. / Pinterest
El calendario dice mayo, el termómetro grita agosto. Adiós colcha, hola botella de agua en la nevera. Comienza la temporada de gazpacho. Si me conocen saben que los baños en el mar los inauguré hace un par de meses y con ellos, algo que no puede faltar, hacer el muerto en el agua: oír solo tu respiración mientras flotas y miras al cielo. ¿Quién se inventaría la expresión "hacer el muerto"? Creo que es todo lo contrario, respirar y conectarse con una misma mientras flotas es estar muy viva. Leer en la playa, ponerme el sombrero de mamá. Dejar el salitre en el cuerpo, ducha eterna al llegar a casa, embadurnarme de crema.
La fruta ácida, tumbarme en la terraza al atardecer, seguir leyendo. Noches en torno a una mesa y una botella de vino vacía; la chaqueta vaquera ha muerto antes de nacer. ¿Dónde quedó la primavera? Lo que parecía la primera ola de calor resulta que es una cúpula: esa tapadera térmica que bloquea la renovación del aire y convierte este final de mayo en una sauna insoportable. Este tiempo acelera las ganas de verano, aunque me asusta que normalicemos los 34 grados en estas fechas. Si estamos así ahora, ¡que será de mí en julio! Tengo sentimientos encontrados: todo lo bonito que trae esta época alberga también sus propios horrores.
Llega el momento de las camisas masculinas de manga corta —ese atentado al buen gusto—, los pantalones pirata y las camisetas interiores de tirantes que os ponéis sin pudor. En estos meses sale la infamia más terrible de los armarios y el resto tenemos que digerir viendo semejantes estilismos pasear por la ciudad. Tengan piedad y tápense un poco. Que el calor derrita el termómetro no significa que deba liquidar su criterio estético. Si vamos a morir de éxito climático en esta sauna anticipada, al menos que nos pille bien vestidos.
Menos mal que el verano también es reencuentro. Con las de siempre y los planes hilvanados en tablas de excel durante meses por "la amiga perfecta" —esa que se encarga de todo—. Esos días con los que fantaseabas para sobrevivir al invierno están por llegar, junto a las ganas locas de descubrir nuevos destinos.
Este año toca Oporto, Asturias y espero que, por fin, me nombren Hija Predilecta de Las Negras, en el Cabo de Gata. El mapa de los próximos meses se dibuja en noches tropicales y planes de huida. Damos vueltas en la cama, sí, pero con la cabeza llena de viajes y fantasías. Esta cúpula lo ha acelerado todo. Nos ha robado la primavera y nos ha metido prisa por vivir. Al menos el cuerpo ya ha cambiado el chip: por fin no brillo en la oscuridad.
Y sin ser yo de la parroquia de Marcos Llorente y su temeraria relación con el sol, reconozcamos que activar la vitamina D favorece. Da miedo el futuro que quema, pero mientras desciframos cómo arreglar el planeta, pónganse camisas de lino y dejen los pantalones pirata en el fondo del cajón. O mejor: quémenlos en unas semanas en la hoguera de San Juan. El verano ya no pide paso, entra derribando la puerta. Nos ha entrado una prisa salvaje por exprimir los días, por congelar los atardeceres, por devorar lecturas, por entregarnos al hedonismo. Vivimos en una cuenta atrás constante, ignorando que el verdadero lujo era aquella transición pausada que una vez llamamos primavera.
Ahora el verano llega de la manera más brusca que conozco, sin darnos la opción de acostumbrarnos. Al final, flotar en el mar haciendo el muerto sigue siendo la única tregua posible. Oír mi propia respiración mientras miro al cielo y finjo que el mundo se ha detenido. Disfrutemos del espejismo de este domingo tórrido antes de que mañana vuelva la rutina. Con ella regresarán el insomnio, los pensamientos intrusivos y el pánico del telediario.
Pero hoy el Mediterráneo está en su punto y las maletas esperan vacías, llenas de ganas. Toca asimilar el golpe, embadurnarse de protección solar y aprender a bailar en mitad de este simulacro de agosto. Ya que nos han robado la primavera, lo mínimo que podemos hacer es cobrarnos el rescate viviendo, a ratos, este verano anticipado. Feliz domingo.
Suscríbete para seguir leyendo
- En directo: ElPozo Murcia-Palma
- Herido al caerle encima un balcón cuando se bañaba en la piscina de un hotel de La Manga
- El hombre al que le cayó encima el balcón en un hotel de La Manga, en la UCI de la Arrixaca
- Premios Pueblo del Año Región de Murcia 2026
- Multas entre 300 y 900 euros después de rellenar el depósito de su coche con gasolina 95 tras el encarecimiento del litro: la Guardia civil ya extrema la vigilancia
- Un 'respiro' para el tráfico en Murcia: La alcaldesa inaugura un nuevo vial en San José de la Vega
- Desmantelan en la Región de Murcia a un grupo que conseguía ilícitamente certificados para conducir camiones y autobuses
- Asaltan un bar de Alhama a punta de cuchillo, huyen de la Policía a 200 por hora por la A-7 y los pillan en una gasolinera: hay seis detenidos
