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Opinión | EL MAPA Y EL TERRITORIO

Likeability o el arte de gustar

Likeability o el arte de gustar

Likeability o el arte de gustar

Me apasionan los chengyu (aforismos de sabiduría popular china) porque solo con cuatro sílabas (caracteres o hanzi) son capaces de expresar conceptos universales e ideas complejas. El último que he aprendido me viene como anillo al dedo: (hǎo shì duō mó). Hǎo significa ‘bueno’, shì ‘cosa’ y duō ‘mucho’. El carácter clave es , que puede significar ‘moler’, ‘pulir’ o ‘desgastar’. Es decir, si la vida te hace polvo, recuerda que lo bueno se hace esperar.

ÉL: ¿Ves la palmera de la izquierda?

YO: Sí.

ÉL: Es hembra. Sus flores son grandes y abiertas. La de la derecha es macho. El macho está polinizando a la hembra.

YO: ¡Qué bonito! ¡Se quieren!

ÉL: Se están f_______. Es porno a cámara lenta.

Leyendo a Carrère y su Koljós descubro un pequeño texto de Vladimir Nabokov que me eleva el espíritu y me transporta a un lugar en el que me quedaría a vivir para siempre: «Una sensación de seguridad, de bienestar, de calor estival impregna mi memoria. Incólume realidad que convierte el presente en un fantasma. El espejo rebosa de luminosidad; un abejorro acaba de entrar en la habitación y se da contra el techo. Todo es tal como debería ser, nada cambiará jamás, nadie morirá nunca» (de su autobiografía Habla, memoria).

Imagine que el envejecimiento tiene cura y que pudiera vivir eternamente junto a sus familiares y amigos. Su existencia es plácida y confortable, pero, al llegar su 250 cumpleaños, decide que ya ha tenido suficiente y que es hora de morir. Este es el argumento de la ópera prima de la directora española María Martínez Bayona que, aunque ha hecho menos ruido que ‘los Javis’ en Cannes, también ha pasado por el festival. Para los críticos, la película The end of it es un canto a la aceptación de la muerte como celebración de la existencia. Personalmente, no creo que la finitud dé sentido a la vida. Yo soy más de la filosofía de Nabokov: si me dan a elegir, opto por que nadie se muera nunca.

En la pasada visita de Donald Trump a Pekín, el presidente Xi Jinping deslizó en su discurso un concepto geopolítico cargado de intención: ‘La trampa de Tucídides’. Esta referencia histórica describe el momento crítico en el que una potencia emergente amenaza con desplazar a la potencia hegemónica dominante. El ateniense Tucídides (siglo V a. C.) fue el primero en describir esta tensión que desembocó en la guerra del Peloponeso, motivada por la amenaza que el ascenso de Atenas representaba para la vieja Esparta. Este patrón histórico explica el origen de prácticamente todas las guerras, aunque hay una excepción: la pugna entre la hegemónica Portugal y la efervescente España a finales del siglo XV. Entre ibéricos nos entendemos.

«Cuando entras en un aula y vas a dar clase, tienes que ser optimista. Un pesimista no puede dar clase», Fernando Savater.

Me resulta más fácil confiar en una persona caótica, desordenada y algo descuidada que en alguien metódico, refinado y perfeccionista. El protagonista de American psico no se saltaba ni un solo paso de su sofisticada rutina diaria de ‘skincare’.

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