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Opinión | La nueva butaca

Mujer vitamina

Cualquier persona —por anónima que sea— guarda una historia que merece ser contada. Lo han defendido maestros en el arte de escuchar como los periodistas Jesús Quintero o Iñaki Gabilondo. Una idea que comparto plenamente y con la que, estoy segura, también coincidirán muchos compañeros de profesión.

Hace unas semanas, Gabilondo contaba en una entrevista a Aimar Bretos que ser progresista hoy en día es «tener sentido de la conciencia del otro». También hablaba de personas comunes y de la importancia de nuestra «actitud ante la gente, ante la vida y ante los demás porque permite tener una perspectiva más táctil de la justicia».

Pensando en esa idea, en la forma de mirar al otro y en esa conciencia de los demás de la que habla el veterano periodista, era imposible no acordarme de alguien que, fruto del destino o la casualidad, se cruzó en mi camino. Hay encuentros que son auténticos regalos.

La pasada semana diferenciaba entre las personas que pasan y las que quedan. Luisa Fe es de las segundas. Ella fue una pieza clave en el engranaje de la Organización Murciana de Mujeres Empresarias, Directivas y Profesionales (OMEP). Impulsó iniciativas —siempre desde una posición discreta y constante— para ayudar a otras mujeres a afianzarse, a emprender y romper techos de cristal. Su forma de entender la vida, su pasión y su firme propósito por ayudar la llevaron a poner en marcha el proyecto del que nace Alma Social, una plataforma que da voz a quienes trabajar para hacer una sociedad mejor.

Hoy y mañana, el Conservatorio Superior de Música de Murcia, en El Malecón, acoge el II Foro Alma Social. Se abordarán, desde experiencias muy personales, realidades como la nutrición oncológica, la soledad no deseada, el duelo tras la pérdida o la prevención del suicidio mediante proyectos que buscan mejorar la vida de los más necesitados.

Su dedicación a los demás traspasa lo profesional, de ahí que incluso sea voluntaria del maravilloso proyecto Ambulancia del Deseo. Trabajar con Luisa Fe es una auténtica gozada.

Si la psiquiatra Mariam Rojas la conociera, vería el ejemplo perfecto para definir lo que ella llama ‘mujer vitamina’; porque Luisa Fe irradia energía, positividad y confianza.

Visibilizar historias comunes y reivindicar a personas como Luisa Fe es, quizás, una buena forma de recuperar esa conciencia del otro y asumir la responsabilidad individual que tenemos para mirar con verdad al que tenemos enfrente. n

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