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Opinión | La balanza inmóvil

Sí hay quinto malo

José Luis Rodríguez Zapatero.

José Luis Rodríguez Zapatero. / Shutterstock

Pocas veces se equivoca el refranero español, pero en esta ocasión, lo hace. Dice que «no hay quinto malo». No se refiere a los chicos llamados a prestar obligatoriamente —ya es historia— el servicio militar, que por su candidez, propia de la juventud, aún no están maleados y, por tanto, no son malos. La frase dicha proviene del mundo de los toros. Hay quien dice que es porque cuando no se sorteaban los toros antes de salir al coso, el ganadero siempre reservaba el mejor de ellos para el número cinco con la finalidad de dejar buena imagen de su dehesa. Otros, los mayoritarios, encajan la frase en la época en la que cada espectáculo contaba con ocho toros, y como tras la lidia del cuarto astado se hacía un descanso para merendar, con la barriga y el gaznate satisfechos, el quinto toro siempre les parecía a los amantes de la corrida y del pañuelo blanco, bueno. Sea como fuere, lo cierto es que esa teoría de que no hay quinto malo rompe cuando de política se trata. Zapatero fue el quinto presidente de este país.

España ha tenido muchos presidentes de Gobierno. Unos, antes de la democracia: Franco, que lo fue durante 35 años, 9 meses y 9 días; Carrero Blanco, 6 meses y 11 días; Torcuato Fernández Miranda, apenas 11 días; Carlos Arias, 2 años, 6 meses y 2 días; Fernando de Santiago, la friolera de 3 días. Después de la democracia, el artífice de la transición con la legalización del Partido Comunista, entre otros éxitos, fue Adolfo Suárez, que gobernó 4 años,7 meses y 21 días, hasta que le hicieron la vida imposible (si hubiera conocido a Sánchez hubiese resistido hasta la extenuación). Le sucedió Calvo Sotelo, que estuvo a punto de ser derrocado por un golpe militar, antes incluso de ser presidente, 1 año, 9 meses y 4 días. El tercero fue Felipe González, que estuvo 13 años, 5 meses y 3 días, bajo cuyo mandato el Partido Socialista vivió sus mejores momentos, personaje carismático y, tal como estamos viendo ahora, muy coherente con sus ideas socialistas. El cuarto fue Aznar, 7 años, 11 meses y 12 días, cuyo ego le llevó a hacerse una foto nefasta en Las Azores. Le siguió José Luis Rodríguez Zapatero, 7 años, 8 meses y 4 días. Dicen que era tierno y dulce. Cómo cambian las personas, y en este caso a peor. Mariano Rajoy fue el sexto presidente, con una duración de 6 años, 5 meses y 12 días, que dejó de serlo por una moción de censura encabezada por Ábalos —que ya es paradójico— desde la tribuna del Congreso de los Diputados, que tachó de corrupto a ese Gobierno, por cosas menores o similares a lo que acecha al actual, pero como no había partidos interesados en seguir en el poder como ahora, pase lo que pase y vean lo que vean, aunque la detesten, cayó. Y por fin llega el séptimo: Pedro Sánchez, presidente egocéntrico, resistente, insolidario y cambiante de opinión según convenga a sus intereses. Cambia votos por concesiones ilógicas y en contra de la mayoría de la nación y a costa de esta. Ya lleva 8 años, y si la prensa independiente, la policía, los socialistas de verdad, los fiscales y los jueces no lo remedian, llegará hasta el 2027, no más allá seguro.

Existió, pues, en la historia un quinto malo, que es Zapatero, aunque es verdad que después de ser presidente. No como el séptimo que lo está siendo mientras desgobierna este país. Pero ahora me centraré en el quinto de los presidentes, es decir en Rodríguez Zapatero, el tímido, pacífico, tierno e inocente presidente que después de dejar la presidencia parece ser se espabiló en demasía, haciendo negocios con dictaduras, bajo el pretexto de sacar a presos de la cárcel venezolana, para lo cual se necesitaba ser amigo del dictador y de la dictadora para meter las napias en el petróleo. De bambi a lobo en un cerrar y abrir de ojos. Lo malo es que se puede llevar en su camino presuntamente delictivo a sus hijas y a su mujer, y eso duele mucho. Eso sí, al menos tienen joyas.

En conclusión, respetando la presunción constitucional de que todos somos inocentes mientras no se demuestre lo contrario, lo del quinto presidente tras la democracia no pinta nada bien. El auto del juez instructor está en consonancia con lo que ha investigado durante años con la colaboración de otros países. Y al parecer aún no se ha visto el meollo de la trama.

¡Qué malo es tener como objetivo solo el dinero en tu vida! n

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