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Opinión | Noticias del antropoceno

Lo que no funciona en el coche eléctrico

El coche eléctrico es sin lugar a duda la mejor opción de compra en este momento en el que abundan las opciones, incluida la más absurda: la del eléctrico enchufable. Hubo un tiempo (hasta hace un par de años prácticamente) en que podría haber dudas razonables. Por una parte, eran las escasas estaciones de recarga, de las cuales la mayoría eran exclusivas y excluyentes de Tesla, la marca que perseguía monopolizar el mercado. También era el precio. Un coche eléctrico de la mismas prestaciones que uno de combustión era entre un 10% y un 20% más caro. Ese sobreprecio se podía amortizar siempre que hicieras un uso intensivo del coche. Esa fue la razón de que los taxistas hicieran de tripas corazón y se lanzaran en masa a comprarlos, cosa que lamentaron muchos de los que eligieron Tesla.

Esas justificaciones para no comprar un coche eléctrico se acabaron como mínimo el año pasado. Ahora hay más cargadores de EV por unidad de eléctricos que mangueras por coches térmicos. Las apps de navegación del propio coche te facilitan encontrarlas y filtrarlas. Y los precios de los vehículos se han igualado, siendo lo previsible que en el corto plazo sean más baratos que los coches de combustión. Ni siquiera haría falta un estrangulamiento en el estrecho de Ormuz para que los consumidores aparecieran las economías del eléctrico. Si vas a hacer un viaje largo, pagarás por las recargas algo menos de lo que pagarías por la gasolina. Ni te digo cuando haces unos cien kilómetros al día y la carga es casera. Es un auténtico chollo.

El único obstáculo para la perfección del eléctrico es totalmente evitable. La mayoría de los cargadores te obligan a descargarte una app antes de permitirte la recarga. Algunos postes te obligan a ponerte de cuclillas para leer una pantalla, que suele ser pequeña y de una calidad lamentable. Con lo fácil que es acercar la tarjeta de crédito, liberar la manguera y ya. Pero la voracidad por los datos personales y la fantasía de la fidelidad de marca nubla las mentes de los proveedores de zumo para los EV. Que los folle un gorila.

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