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Opinión | Pulso Político

Diputado de IU-Verdes en la Asamblea Regional

En reconocimiento a la familia de Sara Gómez

Familiares de Sara Gómez en la Asamblea Regional durante la celebración de un Pleno el pasado año.

Familiares de Sara Gómez en la Asamblea Regional durante la celebración de un Pleno el pasado año. / Loyola Pérez de Villegas

En el último pleno de impulso, celebrado el pasado miércoles en la Asamblea Regional, debía haberse debatido una moción del Grupo Parlamentario Mixto (IU-Podemos) que instaba al Gobierno regional a conceder la Medalla de Oro de la Región de Murcia a la familia de Sara Gómez.

Sara falleció a comienzos de 2022 tras someterse a una operación de cirugía estética en el Hospital Virgen de la Caridad de Cartagena. Ni el cirujano tenía la especialidad ni la formación adecuadas, ni el hospital contaba con la autorización sanitaria necesaria para realizar este tipo de operaciones. Las complicaciones derivadas de una mala praxis médica y la inexplicable desatención en las Urgencias del Hospital Santa Lucía le ocasionaron la muerte.

Ambas circunstancias -la falta de formación del profesional y la falta de autorización del centro hospitalario- son claros exponentes del intrusismo profesional al servicio de un negocio en alza que genera enormes beneficios a costa de poner en peligro la salud de los pacientes.

Según la Sociedad Española de Cirugía Estética, el 65% de los procedimientos médico-estéticos en España terminan en manos de profesionales no cualificados y el 20% de estas intervenciones se lleva a cabo en establecimientos sin acreditación sanitaria. En la Región de Murcia existen 300 clínicas con registro sanitario que ofrecen cirugía estética, pero solo el 10% de los médicos que las realizan son miembros de la asociación, ya que, para serlo, se exige acreditar una formación básica en Medicina Estética adecuada, continuada y actualizada cada dos años, además de tener inscritas las instalaciones en el Registro Sanitario.

Precisamente, a esto ha venido a poner coto la conocida como ‘Ley Sara’, impulsada por su familia, que, tras su pérdida, no ha cejado en denunciar esta tremenda situación que causó la muerte de Sara. Su lucha no ha sido inútil.

El PP ha bloqueado nuestra moción para solicitar la Medalla de Oro de la Región para la familia de Sara

Tras un largo e intenso periplo de iniciativas impulsadas siempre, pese al dolor, por la determinación de la familia de Sara y con la intención siempre de acabar con este grave intrusismo médico, el 26 de marzo el BOE publicó el real decreto del Ministerio de Sanidad que modifica el RD 1277/2003, por el que se establecen las bases generales sobre autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios.

A partir del próximo 1 de julio, fecha de su entrada en vigor, "los centros y servicios sanitarios garantizarán que la atención sanitaria a las personas sea prestada por profesionales sanitarios con la titulación oficial y las competencias y habilidades profesionales adecuadas a la asistencia que se presta, de acuerdo con el ámbito y las competencias establecidas en el programa oficial de su especialidad".

Estas dos condiciones no se dieron en 2022, cuando falleció Sara. El médico que la operó era un cirujano cardiovascular sin experiencia ni formación adecuadas en cirugía estética, y el Hospital Virgen de la Caridad ni contaba con la autorización sanitaria correspondiente para este tipo de intervenciones ni se preocupó de garantizar que en su quirófano alquilado operara un profesional sin la cualificación adecuada.

A partir de la entrada en vigor de esta reforma legislativa, los pacientes que se sometan a una operación de cirugía estética en nuestro país tendrán mayores garantías y una mejor protección de su salud gracias a la firme convicción y al empeño de la familia de Sara.

Por ello, nuestra moción solicita la Medalla de Oro de la Región para esta familia. Sin embargo, el PP la ha bloqueado mediante una burda maniobra: presentar una enmienda sabiendo de antemano que la Mesa la rechazaría por inadecuada, lo que le daba pie a interponer un recurso de reconsideración que paraliza el debate de la moción en pleno hasta que la Mesa resuelva. Así pueden pasar meses.

Valga este artículo, Fernando, como reconocimiento y agradecimiento personal a la familia de Sara. El mismo reconocimiento y gratitud que tú, injusta y cobardemente, les niegas. Tampoco lo necesitan: cuentan con el reconocimiento de toda la ciudadanía de este país.

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