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Opinión | Pintando al fresco

Un sinvivir

Zapatero

Zapatero / Ilustración de Fernando Montecruz

No es que la vida política de nuestro país en los años que llevamos de democracia haya sido nunca una balsa de aceite en la que nadaban, como tenues pececitos en un estanque azul, nuestros presidentes, nuestros ministros, alcaldes, diputados de aquí y de allá, concejales, consejeros, secretarios generales o personal de baja graduación, entre otros muchos cargos y encargos; no, señor, no ha sido lo nuestro una cosa modelo Noruega, ni siquiera tipo Finlandia, donde las gentes de la política van en bicicleta a sus cometidos, se paran a hablar con una señora que les reclama un contenedor de reciclaje de plásticos más cercano a su domicilio, o reciben las quejas de una prostituta por la mala calidad de los condones nórdicos. No, lo nuestro nunca ha sido así, pero es indudable que hemos tenido épocas más llevaderas para nuestros cansados hombros que la que actualmente sufrimos. Lo de ‘vivo sin vivir en mí’ se queda corto ante el panorama que nos rodea donde gente ya en una edad provecta, o ‘con el culo pelao’’ que también se dice, como el suscribe estas líneas, nos damos sustos de muerte cada mañana con las cosas que pasan.

Miren si no, por ejemplo, lo que está ocurriendo en Cartagena. Simplificando: la oposición quiere presentar una moción de censura a la actual alcaldesa, que hasta hace unos días gobernaba su ayuntamiento, tan ricamente, acompañada y apoyada por los concejales de ese partido tan simpático, tan avanzado y progresista, tan entregado a crear la paz en el mundo en general y en Torre Pacheco en particular, que no me acuerdo ahora cómo se llama. Pero, sobresalto total, dos concejales se van del partido, uno también se va del gobierno municipal, pero la otra se queda y es ésta la que se suma al plan de la moción de censura que se prepara contra el gobierno en el que está ella misma, es decir, que no ve a sus compañeros aptos para gobernar, ni se ve a sí misma tampoco, la pobre mujer.

Así que, si ganan la moción, Cartagena tendrá un nuevo gobierno con un alcalde del partido MC al que no tengo el gusto de conocer, porque a pesar de que soy cartagenero hasta la médula, ando un poco despegado de la política local. Pero sí me gustaría que, si al final ganara, fuese parecido en algunas cosas a otro alcalde de su partido que hubo hace unos años, que ahora tampoco me acuerdo de cómo se llama, y que cante María la Portuguesa sin perder el tono. A ese otro alcalde lo vi yo en un baile en Los Urrutias cantando esa canción con un micrófono en la mano, entre las parejas que bailaban, y me gustó mucho.

Pero, volviendo a la inquietud que nos altera, ahí tenemos lo de Zapatero, que sorpresas me he llevado yo en la vida, pero ésta ha batido records. Sostiene un amigo, que no se llama Pereira, pero que se altera mucho también cuando cree tener la razón, que aquí tenemos que esperar a ver lo que realmente hay de cierto y de condenable en lo de los ingresos económicos del otrora presidente predilecto de la progresía española, e incluso también de algunos derechosos, que siempre le han agradecido poder casarse con sus parejas del mismo sexo y celebrar sus bodas en las que bailaba la samba el mismísimo Rajoy, de lo que hay documentos gráficos.

Porque si efectivamente Zapatero ha delinquido y hasta ha metido en los negocios oscuros a sus pobres hijas, que bastante tienen las muchachas con lo suyo (¿han visto fotos recientes de ellas?), el descontrol interior de personas de mi talante va a ser de llegar a meterte en la cama unos días sin parar de leer libros, como solía hacer mi buen amigo el magnífico crítico de Arte Santiago Amón para desconectar del mundo, y olvidarme de todo. Qué sinvivir, oiga.

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