Opinión | Pasado a limpio
Cuando el poder tiende al absoluto

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una imagen de archivo. / EFE / JIM LO SCALZO
El dictum de lord Acton es una de las frases más repetidas en la politología moderna: «el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente». Es, curiosamente, la frase de un católico a propósito de la irresponsabilidad del papa o del rey y dice mucho del espíritu liberal de este erudito inglés del siglo XIX. Nada que ver con quienes se autodenominan liberales en la actualidad.
Cabría hacer varias consideraciones sobre la irresponsabilidad, la inviolabilidad y la inmunidad que protegen constitucionalmente al rey, o sobre la inmunidad parlamentaria que permite la injuria y la mentira desde la tribuna del Congreso, pero me gustaría seguir con la conversación de la semana pasada, apreciado lector. En qué medida el poder afecta a la inteligencia o cómo se descubre la torpeza del poderoso cuanto mayor es su poder.
El primer ejemplo lo tenemos en Donald Trump. Quien tenga dudas sobre la capacidad del mandatario norteamericano, tal vez considere la posibilidad de que tenga buenos asesores, pero cada vez son más expertos los que certifican la incompetencia de Trump en múltiples materias, especialmente en economía, salud pública, investigación científica y en politología y diplomacia.
Los acérrimos seguidores del magnate podrán argumentar que sus golpes de efecto y su empleo de la fuerza en contra de las leyes internacionales sirven para resolver conflictos, pero lo probado hasta ahora es su capacidad para generarlos. Está por ver que lo de Venezuela llegue a buen puerto; el secuestro de un dictadorzuelo no es extraño a la política secular de EE UU en el continente americano, pero las consecuencias a largo plazo siempre han sido nefastas. El propio régimen chavista es buena prueba de ello pues las intervenciones norteamericanas siempre han tenido reacciones revolucionarias como resultado de dinámicas políticas pendulares. Lo que sí parece evidente es su pericia para enriquecerse, pues sus inversiones bursátiles, o las de sus más allegados, suelen anticiparse a sus decisiones y golpes de efecto geopolíticos, como si su asesor financiero fuera un infalible adivino, ¡qué extraña coincidencia!
Pero hasta sus seguidores más fieles han de poner en duda su inteligencia en el conflicto del estrecho de Ormuz, una especie de ratonera en la que se ha metido él solito, si acaso con la incitación interesada de su compinche Netanyahu, ese dechado de virtudes que envilece todo lo que tiene a su alrededor. Quien siembra vientos, recoge tempestades, dice nuestro refranero, que tiene fama de sabio. Cierto es que, unidos ambos poderosos en ese órdago homicida, no sólo han quemado su reputación personal, si es que alguna vez la tuvieron, sino la de sus propios países, que contaminan todo cuanto tocan.
El festival de Eurovisión lleva camino de morir de éxito, pues nacido para la paz y la concordia de las naciones a través de la música, la participación de Israel concita cada vez más rechazo entre el público europeo. La impotencia ante el genocidio de quienes no tenemos medios de impedirlo se manifiesta de forma silente en el boicot a los productos israelíes o en las protestas callejeras, cada vez más numerosas y cada vez más rebeldes contra los gobiernos europeos que participan con su pasividad a título de cómplices o de encubridores.
No es necesario acudir al panorama internacional para demostrar que el poder absoluto muestra discapacidades intelectuales de quienes lo ejercen. Unas veces por soberbia y otras por simple engreimiento muy próximo a la estupidez, algunos líderes, o lideresas, se enfangan en declaraciones inoportunas o simplemente delirantes. El viaje de Ayuso ha sido tan esperpéntico como los personajes valleinclanescos. Ir a México a reivindicar a Hernán Cortés no era una buena idea ni en su origen ni en su desarrollo. La respuesta de Claudia Sheinbaum ha sido muy comedida, pues cualquier descendiente de indios mexicas podría haber comparado a su progenitora (la de Isabel Díaz Ayuso) con la Malinche, o simplemente dedicarle el improperio más común en la antigua Tenochtitlan: «hija de la Chingada». Añadir a todo ello la bronca de que el Gobierno de España no la ha protegido es un triste colofón que sólo redunda en marcar sus propias luces sin necesidad de medir su CI.
Recordemos también a aquellos gobernantes que ejercieron la presidencia del Estado con mayoría absoluta. El ensoberbecido González que había entendido el mensaje y que se enteraba de todo por la prensa y que no ha dejado de poner zancadillas a todos sus sucesores en la secretaría general del PSOE. O el no menos vanidoso Aznar que nos metió en la Guerra del Golfo y que nunca se ha disculpado por aquella trola de las armas de destrucción masiva.
Paciente lector, mira a tu alrededor y confirma mis sospechas. Sabemos que para ser poderoso no es necesario ser inteligente. Tal vez con no ser tonto del todo, que equivale a listo en el argot murciano, se puede llegar muy lejos. Pero cuando se tiene mucho poder, es frecuente que se hagan notorias algunas taras de nuestra inteligencia y entonces puedan decir en panocho, «pos mu listo no era el panolis».
Suscríbete para seguir leyendo
- Tenemos órdenes: van a su casa, se cambian y van al auditorio': Los audios que recibieron los operarios de Parques y Jardines de Murcia
- Mata a golpes a un vecino de Fortuna que lo denunció por robo con violencia
- José Abellán descubre algo inesperado en el corazón de un paciente joven y lanza un aviso: 'Os la jugáis
- Un gran mercado medieval llega este fin de semana a un mágico pueblo de Murcia con combates, fuego y un viaje al siglo XIII
- El BOE registra la bajada de velocidad oficial con multas de 600 euros: castigo en el permiso de conducir y control de la Guardia Civl
- Revuelo en la PAU por las dudas y posterior aclaración en una pregunta de Matemáticas Aplicadas
- Festivales, feria de atracciones, mercado medieval y más: estos son los planes para este fin de semana en la Región de Murcia
- Muere un sanitario murciano en un accidente cuando practicaba barranquismo en Jaén
