Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | La perdición

Aquellos ‘regordíos’

El escritor sevillano Antonio Burgos definió la figura, tan española, del ‘regordío’. Que no es lo mismo que gordo. El gordo puede padecer su estado por múltiples motivos, entre los cuales están principalmente la morbidez patológica o el desorden alimentario.

El regordío no es eso. Es el que en realidad es delgado pero está hinchado, que antes existía, aunque en relativa poca proporción, en las clases menos favorecidas y en el mundo rural. En otras palabras, se hinchaban a pan hasta la cencerreta, pero precisamente porque faltaban otros alimentos básicos. Comían demasiado porque había demasiado poco que comer, exactamente.

Hoy no hay noticia de los regordíos, sí de los gordos: Murcia es lugar destacado de gordura juvenil en el mundo. Los jóvenes comen demasiado por lo contrario que antes: porque hay demasiadas cosas para comer. Normalmente cosas churretosas e hipercalóricas, decididamente malvadas y enfermas: Murcia, despojada de su modélico recetario tradicional contra lo que canturrean los medios de comunicación, siempre vendiendo relatos, es una pura cadena de hamburgueserías a cuál más torva. Qué buenos tiempos de todo, cuando no había casi de nada.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents