Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El blog del funcionario

Interinos: toca poner orden en el caos

«Éramos pocos y parió el Supremo». La que ha liado el Tribunal Supremo con el personal temporal de las administraciones públicas. Como diríamos en la huerta: «No es moco de pavo».

Parece que, por fin, alguien ha encendido una luz al final del maldito túnel de la temporalidad para la ‘eterna’ lucha que muchos interinos e interinas llevan a cabo, pero como decía aquel: «Esperemos que esa luz sea una salida, y no un tren que viene a toda hostia contra ellos».

Si había un camino lleno de curvas y baches para solucionar el grave problema histórico —y a veces histérico— que sigue teniendo el conjunto de las administraciones públicas, el TS ha decidido transitar por él.

Con la IA entrando por puertas y ‘windows’ en nuestras vidas, y por supuesto en las administraciones públicas; con una política de recursos humanos que sigue enviando a miles de empleados públicos al cuarto oscuro o al patio trasero, privatizando cada día más y más; y con unos partidos políticos que advierten que en cuanto lleguen al poder se acabó hasta el sistema público de pensiones y que la sanidad y la educación privada deben gestionar estos esenciales servicios públicos, ahora llega el Supremo y ha abierto un sandía difícil de digerir.

La sentencia del Supremo apenas afectará a la hermana pequeña de las administraciones —me refiero a los municipios con menos de veinte mil habitantes—, pero pone, principalmente, a la administración autonómica al borde del ataque de nervios, ya que con tasas de temporalidad que superan en muchos casos el 30%, y con sistemas de acceso donde se ha permitido que muchos trabajadores temporales lleven años y años desempeñando un puesto público sin tan siquiera haber aprobado una oposición, e incluso hay miles de casos, donde ni tan siquiera es necesario haberse presentado a un proceso selectivo para poder trabajar en la propia administración, ahora el lío de indemnizaciones o procesos selectivos en los que prime el sistema de concurso puede llevar a algunas administraciones al colapso no solo técnico, sino económico.

El TS, con su sentencia, no solo ha deshecho el nudo, sino que ha tirado de las puntas y ahora el nudo está peor, y es que las carretillas y las furgonetas con recursos en dirección a los registros, tanto de las administraciones públicas como de la propia Justicia, ya han empezado a ser cargadas, y la avalancha de recursos que se anuncia puede cambiar el «Vuelva usted mañana» por «Pásese el próximo mes».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents