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Opinión | La Feliz Gobernación

Cartagena: el PSOE blanquea a los ultras

Los disidentes de Vox dinamitaron la estabilidad pactada, y ahora pretenden cambiar el gobierno cuya inestabilidad provocaron

Noelia Arroyo, alcaldesa de Cartagena, en un pleno del Ayuntamiento

Noelia Arroyo, alcaldesa de Cartagena, en un pleno del Ayuntamiento / Iván Urquízar

Movimiento Ciudadano (MC), algo así como los cantonales, y el PSOE se disponen esta mañana a anunciar una moción de censura contra la popular Noelia Arroyo, que gobierna con Vox y los dos concejales no adscritos que abandonaron sucesivamente esta formación. La revuelta de éstos, Diego Salinas y Beatriz Sánchez, primero contra su partido y ahora contra Arroyo, quien a pesar de las presiones de Vox los mantuvo en el gobierno, contabiliza una nueva mayoría que haría caer el gobierno del PP.

En principio, el pretexto del desgobierno de Arroyo en que se justifica la moción resulta paradójico, pues de existir tal estado de cosas habría venido provocado por dos de las personas que firman la moción, los disidentes de Vox. Ellos dinamitaron la estabilidad pactada, y ahora pretenden cambiar el gobierno cuya inestabilidad provocaron. Además, son partícipes de la gestión, pues han dispuesto de importantes competencias aun después de renunciar a la militancia en Vox. Es una moción contra ellos mismos.

En realidad, no se trata más que formalmente de una censura a Arroyo, pues los disidentes del partido ultra lo que pretenden es echar a sus excompañeros de Vox del gobierno, tanta es la inquina que han acumulado. No es posible observar en esta acción algún elemento político sino que está provocada por el factor humano. Y tiene gracia que el PSOE se sume a esta operación, pues hemos de deducir que la pátina de extrema derecha desaparece de las personas cuando, por razones que no tienen que ver con la ideología, dejan de militar en Vox. Y para los finos analistas quedaría por decidir si MC es menos de derechas que el PP, e incluso que Vox, partido con quien un fragmento del electorado de MC intercambia votos cuando las elecciones no son locales.

Tal vez PSOE y MC quieren apostar por el experimento de Murcia capital, cuando una moción de censura de los socialistas con Ciudadanos desbancó a José Ballesta, con el resultado de que dos años de gobierno de aquella coalición facilitaron el regreso del PP con mayoría absoluta. Esa pulsión del PSOE de gobernar sin ganar elecciones y con quien sea empieza a ser pandémica.

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