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Opinión | Pulso Político

Diputado de IU-Verdes en la Asamblea Regional

El PP vuelve a blanquear el transfuguismo

Los desertores de Vox en la Cámara, José Ángel Antelo y Virginia Martínez, únicos de fuera de Vox que votaron a favor de la moción por la unidad nacional.

Los desertores de Vox en la Cámara, José Ángel Antelo y Virginia Martínez, únicos de fuera de Vox que votaron a favor de la moción por la unidad nacional. / Iván J. Urquízar

El viernes pasado se publicó el nuevo reglamento de funcionamiento interno del Grupo Parlamentario Mixto en la Asamblea Regional. Recordemos que a primeros de marzo, Vox expulsó de su Grupo Parlamentario a quien era entonces su portavoz, José Ángel Antelo, que pasó a integrase en el Grupo Parlamentario Mixto, formado por los diputados procedentes de la coalición formada por Izquierda Unida y Podemos. Pocas semanas después, Virginia Martínez, diputada de Vox, en un ejercicio de transfuguismo de manual, abandonó también su Grupo Parlamentario para seguir el mismo camino que Antelo.

En toda operación de transfuguismo político la correlación de fuerzas se altera de manera significativa. Así, el PP, de la noche a la mañana, se ha encontrado con la posibilidad de alcanzar una mayoría absoluta con el apoyo de estos dos diputados, lo que le permite tomar de nuevo el mando de la agenda legislativa, bloqueada hasta ahora por Vox para forzar al Gobierno regional a modificar la Ley de recuperación y protección del Mar Menor.

Ante esta nueva situación, todo el tablero político regional se reconfigura y los nuevos intereses en juego buscan nuevos equilibrios. Veamos: Antelo jura venganza a sus excompañeros y, para ello, necesita no perder visibilidad y protagonismo. Además, podría estar pergeñando una estrategia a medio plazo: impulsar una nueva candidatura que compita con Vox en 2027. El PP, por su parte, ve la oportunidad de sacudirse la dependencia de Vox y desbloquear proyectos legislativos importantes, entre ellos los Presupuestos y la Ley de Vivienda Asequible. Mientras tanto, Vox se resitúa como puede ante el empuje de su exportavoz, que gana influencia ante el PP. De hecho, están en actitud casi suplicante para que el PP pacte con ellos y deje de lado a Antelo y Martínez.

Y es en este punto donde entra en juego el Reglamento del nuevo Grupo Parlamentario Mixto, integrado por dos diputados provenientes de la candidatura IU-Podemos y otros dos de la extrema derecha de Vox.

Establece el documento un turno rotativo para la portavocía del Grupo Mixto, pero dejando fuera del mismo a la actual portavoz, María Marín, con el argumento de que no puede ser portavoz -del Grupo Mixto- quien ya lo ha sido anteriormente. No obstante, si podría serlo si otro diputado le cediera su turno. Se aplica así, un criterio que tiene en cuenta el ejercicio anterior de la portavocía para María Marín, pero no para Antelo, que también fue portavoz de Vox.

Podría argumentarse que se trata de reorganizar las responsabilidades dentro del Grupo Mixto en una nueva etapa. Sin embargo, ¿por qué para determinadas tareas, como las portavocías en las Comisiones, no se tiene en cuenta haber sido portavoz anteriormente y, por tanto, todos los diputados participan en el reparto de esas responsabilidades, mientras que para la portavocía del Grupo se excluye a una persona por haberla ejercido anteriormente? Se trata de un criterio aplicable en un ámbito, pero no en otro, sin razón objetiva que lo justifique.

El resultado de esta arbitrariedad es que el diputado expulsado y la diputada tránsfuga ostentarán la portavocía del Grupo nueve meses y medio -de septiembre a junio-, mientras que los diputados de la coalición IU-Podemos la ejerceremos solamente durante tres meses y medio, dos de ellos -julio y agosto- inhábiles.

Díganme si esto no es un traje hecho a medida de la ultraderecha tránsfuga y del PP. Antelo se resitúa en puesto de visibilidad mediática, mientras el PP retoma las riendas de una mayoría absoluta a dos bandas y ambos con la vista puesta en 2027. ¿Quién sabe si esta situación podría volverse a repetir si la ruptura de Vox desemboca en dos candidaturas de ultraderecha en las próximas elecciones autonómicas?

En medio de tanto juego de tronos, quien pierde es la democracia. Como ya ocurrió en 2021, has vuelto a desdibujar la representación popular salida de las urnas en 2023 por intereses espurios, Fernando. Esta es tu manera de hacer política. Tomemos nota.

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