Opinión

Gerente de la compañía en la zona de Cartagena y Mar Menor
Cuando el agua deja de llegar: la respuesta de Veolia ante la emergencia
La crisis causada por la dana Alice puso a prueba la capacidad de movilización de la compañía durante uno de los mayores retos operativos a los que se ha enfrentado

Para los equipos de la zona de Cartagena y Mar Menor, esta actuación supuso un enorme esfuerzo. / Veolia
Hay momentos en los que la gestión del agua deja de ser una labor silenciosa, cotidiana y casi invisible para convertirse en prioridad. Momentos en los que cada decisión cuenta, cada llamada importa y cada recurso disponible es clave para el bienestar de miles de personas. Eso fue lo que vivimos el pasado mes de octubre, cuando la dana Alice golpeó con fuerza la Región de Murcia y afectó de forma directa a zonas de Cartagena y Mar Menor.
Como responsable de Veolia en esta zona, aquellos días supusieron uno de los mayores retos operativos que hemos afrontado. Las lluvias torrenciales provocaron incidencias en infraestructuras esenciales, lo que derivó en restricciones de suministro en algunos puntos y en la falta de agua potable para miles de personas durante días. A ello se sumaron afecciones en instalaciones municipales que tuvieron que ser revisadas, limpiadas o respuestas para poder recuperar la normalidad.
En una situación así, el primer objetivo es estar junto a los ayuntamientos y la ciudadanía. No hay margen para la improvisación, y es necesario tomar decisiones rápidas, coordinar equipos y activar todos los medios disponibles. Desde el primer momento, en Veolia movilizamos recursos procedentes de distintos puntos de España que reforzaron el trabajo de nuestros equipos en la Región. Dispusimos de medio centenar de vehículos entre cubas y camiones cisternas y en torno a 70 depósitos para suministro de agua.
El reto no era únicamente técnico. También era humano, logístico y organizativo. Había que llevar agua potable allí donde más se necesitaba, garantizar el abastecimiento en puntos críticos, apoyar a los municipios en la gestión de la emergencia y, al mismo tiempo, analizar de manera constante la calidad del agua. Más de una treintena de personas formó este dispositivo en un contexto cambiante, con accesos complicados en algunos casos y una ciudadanía, lógicamente, preocupada, a la que también había que atender a pie de calle.
Durante aquellos días, organizamos repartos de agua potable mediante camiones cuba para la población en general y en enclaves especialmente sensibles, como el Hospital de Los Arcos. Instalamos depósitos en centros de salud, colegios y otros edificios públicos. Cada punto de suministro alternativo respondía a la necesidad de mantener servicios esenciales, atender a personas vulnerables y ofrecer soluciones mientras se trabajaba en la recuperación del sistema.
La limpieza y puesta a punto de infraestructuras afectadas por el barro fue fundamental para avanzar hacia la normalidad. En estas tareas contamos con personal especializado, parte del cual ya había trabajado en las labores de recuperación tras la dana de Valencia. Esa experiencia previa nos ayudó a aplicar criterios técnicos, protocolos de actuación y una forma de trabajar basada en la coordinación y la seguridad.
Pero tan importante como llevar agua fue saber cuándo el recurso podría volver a utilizarse con garantías. Por eso, durante toda la emergencia se realizaron controles y análisis. Nuestros técnicos y especialistas trabajaron codo a codo con la Consejería de Sanidad hasta que se confirmó que el agua era 100% potable. La prioridad era restablecer el servicio, sí, pero nunca antes de tener la certeza de que la población podía abrir el grifo con seguridad. En emergencias como esta, la rapidez es esencial, pero el rigor lo es aún más.
Uno de los aprendizajes de aquellos días es que la resiliencia no se improvisa. Se construye con equipos preparados, con medios técnicos, con experiencia acumulada y con una red de apoyo capaz de activarse cuando un territorio lo necesita. La fuerza de Veolia está precisamente en esa doble dimensión, porque conocemos el terreno, trabajamos cada día con los municipios y, al mismo tiempo, formamos parte de una estructura capaz de movilizar recursos desde cualquier lugar.
Para los equipos de la zona de Cartagena y Mar Menor, esta actuación supuso un enorme esfuerzo. Fueron jornadas largas, pero también fueron días en los que se demostró la vocación de servicio de quienes forman parte de Veolia. Personas que se pusieron a disposición para ayudar a paliar una situación que afectaba directamente a la ciudadanía.
La colaboración con los ayuntamientos fue igualmente decisiva. En una emergencia hídrica no hay respuestas individuales. Minimizar el impacto en la población requirió colaboración máxima. Desde Veolia participamos en reuniones de crisis, hablamos con los y las responsables de cada concejalía y dimos apoyo en todo lo que se nos pidió. Trabajamos codo con codo con ayuntamientos como los de San Javier y Torre Pacheco, y en el caso de Cartagena, donde la incidencia fue menor, también atendimos las peticiones que nos llegaron de algunas grandes empresas a las que abastecimos para que no se quedaran sin suministro.
La dana Alice nos recordó que el cambio climático pone a prueba nuestras infraestructuras y nuestra capacidad de respuesta. En el sureste español convivimos con periodos de sequía y episodios de lluvias torrenciales cada vez más intensos, y la realidad exige anticipación, inversión, planificación y operadores preparados para actuar en escenarios de emergencia.
Para Veolia, lo vivido en Cartagena y el Mar Menor reafirma nuestra responsabilidad para que los servicios esenciales sean cada vez más seguros, eficientes y resilientes. Aquellos días fueron difíciles, pero demostraron que la respuesta coordinada funciona. Que contar con medios técnicos y humanos adecuados es esencial. Y que, cuando el agua deja de llegar, nuestra obligación es estar ahí, sobre el terreno, junto a los municipios y al servicio de las personas.
III Foro Municipalismo
La Sala Hub del Cuartel de Artillería de Murcia acoge el próximo martes 19 de mayo el III Foro de Municipalismo, organizado por La Opinión de Murcia. La cita pondrá voz a más de una decena de alcaldes de la Región, entre ellos Víctor Martínez, que expondrán los principales retos y oportunidades que presentan sus municipios actualmente.
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