Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | LA FELIZ GOBERNACIÓN

Zapatero invierte en sermones

José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente del Gobierno de España

José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente del Gobierno de España / Eduardo Parra

Pongamos que eres militante o simpatizante del PSOE y Zapatero va y te da un mitin en, pongamos, Antequera. Te quiere convencer de lo que ya estás convencido, pero debiera ser inevitable que te hicieras una pregunta: ¿de qué vive este hombre? Lo explicó hace pocas semanas en una comisión del Senado: del asesoramiento, se supone que a corporaciones, países, empresarios o mediopensionistas. Es decir, informa, aconseja, intermedia y, naturalmente, cobra. Lo hace, dice con el tono retador de la lógica de un Florentino, porque su experiencia de presidente del Gobierno se lo permite. Muy bien. El suyo es, pues, un trabajo afín a lo que más crudamente se suele llamar tráfico de influencias. Es a lo que se dedica, de manera clara, declarada y legal, quien fuera su mano derecha, Pepe Blanco (Acento se llama el chiringuito), con quien según ciertas informaciones se complementa o tal vez en algunos casos compita.

Sin ningún pudor, Zapatero admitió en el Senado que algunos de los informes que hace para sus clientes son verbales, es decir, se producen en conversaciones que se lleva el viento. Recuerda al Tito Vicente, diputado por Murcia, que salía del Congreso y cruzaba al Palace para sentarse con empresarios a tomar cafelitos que cobraba a 5.000 euros. Con sacarina, por favor.

La de Zapatero es una empresa familiar, pues allá donde le piden consejo o intermediaciones impone a sus dos hijas, que tienen una empresa muy chuli, de comunicación o algo. Para diseñar logos y eso. Y sale a hacer deporte en un espacio público acotado para él con, vaya casualidad, Julito Martínez, un broker de Plus Ultra, compañía aérea de chichinabo que consiguió, la primera, el rescate cuando la pandemia y de quien la familia Zapatero es cliente eficiente, razón por la cual ha cobrado más de medio millón de euros. Pero en ese rescate Zapatero no ha intervenido, qué va. Ni siquiera ha hablado con Julito de tal asunto.

La filantropía zapateriana se extiendo a Venezuela y China, dos paradigmas democráticos, países en que es muy elogiado, tal vez porque presenta tarifas asequibles. Y tú, que eres militante o simpatizante del PSOE, aplaudes sus sermones. Sin cobrar, en tu caso.

Tracking Pixel Contents