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Opinión | La perdición

La moda de la ropa podrida

El CEO de la marca de vaqueros Levi’s asegura que él no lava nunca los pantalones que siempre lleva puestos.

Anima al mundo a imitarle y creo que ha tenido éxito. Ya decía yo que no es normal que la atmósfera huela tan intensamente a hongos y mohos, cuando no estamos en otoño. Se nos ha ido de las manos lo de no gastar agua en limpieza, para respetar al planeta.

No me tengo yo por un irrespetuoso del planeta: bebo agua sólo en moderadas dosis, me muevo por el mundo ligeramente, sin romper nada (igual que la fórmula para ser un buen actor consiste en «hablar en voz alta y no chocar con los muebles») y me ducho sólo cuando mi hermana, al ponerse a mi lado, amenaza con llamar a una empresa de fumigación.

En cualquier caso, paso por la ducha puntualmente todos los meses, me haga falta o no. Así que veo tal vez excesivo lo de no lavar nunca los pantalones diarios. Dicen que si se planchan en vez de meterlos a la lavadora, las bacterias del hedor mueren. En efecto deben morir todas: estos millonarios americanos de zapatillas podridas gastan jeans con millones de pequeños cadáveres descomponiéndose.

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