Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | ÓBITO

Rubén Juan Serna

Docente y periodista

Ballesta: el estante bajo la lluvia

Ojalá os miren alguna vez como Pepe miraba a su Cristo del Amparo

José Ballesta, bajo lluvia, mira al Cristo del Amparo durante la procesión del Viernes de Dolores de 2025

José Ballesta, bajo lluvia, mira al Cristo del Amparo durante la procesión del Viernes de Dolores de 2025 / Rubén Juan Serna

Era el 11 de abril de 2025, Viernes de Dolores. Llevo años siguiendo con pasión fotográfica la Semana Santa en general y la de Murcia en particular. Bien lo sabe mi querido Alberto Castillo a quien acribillo constantemente a preguntas (¿para cuándo su nombramiento como Cronista de la ciudad?).

En esa ocasión Pablo Sánchez-Luengo me gestionó la acreditación de la Cofradía del Amparo que, aunque innecesaria en la calle, facilita mucho el trabajo a los que llevamos una cámara y "molestamos". Recorrido arriba y recorrido abajo.

Último paso. El titular, el Cristo del Amparo. Amenazaba el cielo con la habitual lluvia de abril, esa a la que han cantado Tarque, Serrat o Aute.

Cuando el paso, último de la procesión, cruzaba la calle Frenería comenzó a chispear y sentí la angustia de los cofrades... Todo un año esperando...

¿Continuamos? ¿Media vuelta, quizá?

Oculto bajo el paso guardaban un gran plástico con el que comenzaron a cubrir la magnífica talla atribuida a Salzillo. Apretaba la lluvia. Yo seguía haciendo fotos, pese a todo, confiando en la ingeniería japonesa de mi Nikon y su prometido sellado frente al agua. 

Nervios. El petricor inundando pituitarias y los paraguas de los devotos asistentes comenzaban a abrirse mientras unos metros delante del Cristo un cansado nazareno se apoyaba sobre su estante portando lazos negros desde el fallecimiento del presidente de la cofradía, Ángel Galiano. Era Pepe Ballesta, el alcalde. 

Nos saludamos con cariño, como siempre. Lo hacíamos con complicidad desde que justo 10 años atrás fuimos rivales como candidatos a alcalde de Murcia desde distintas posiciones políticas. Debates, mesas redondas, pegadas de carteles... Él salió elegido alcalde y yo ni siquiera repetí como concejal, así que regresé a mis labores rechazando impúdicos acomodos en otras formaciones. 

Pero volvamos a ese viernes. 

Seguí moviéndome bajo la lluvia y le hice varias fotos. Me dio cierto apuro porque no quería incomodarle ni romper su, pese a todo, momento de recogimiento que contrastaba con el trajín ansioso del resto de cofrades. Estaba en otra liga en ese momento. No sufría con la lluvia pues, como buen líder, sabía que sus queridos compañeros sabían muy bien qué hacer y cómo hacerlo, eso es delegar. 

Me impresionó la serenidad y la sonrisa de su rostro, pese a las lágrimas. Todos ya sabíamos que la procesión, en su caso, y ese día, iba por dentro y por fuera. 

Llegué a casa, retoqué la foto y se la mandé. Hoy la rescato y revivo esa noche. 

Hay un dicho en Internet que dice: Ojalá te miren como mira tal a cual...

Pues eso... Ojalá os miren alguna vez como Pepe miraba a su Cristo del Amparo. 

Descanse en paz.

Tracking Pixel Contents