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Opinión | La perdición

De toda la vida las ratas hablan

Al presidente de Canarias, un tal Clavijo (apellido que pronunciado en voz alta siempre suscita una irresistible rima, como cuando alguien exclama ‘cinco’) le han pillado consultando en su móvil si las ratas nadan, o no. Por enterarse si podían tirarse al mar desde el crucero con hantavirus y llegar a tierra canaria. Se han reído de él los mismos políticos y cómicos (si es que las dos cosas ya no son una sola) que no saben que el dinero público sí es de alguien o que ese dinero ¡qué cosas! no crece en los árboles.

Los mismos. Vivimos en un país donde parece ser que todo el mundo se perdió lecciones básicas que Supercoco enseñaba en el Barrio Sésamo a gente menor de seis añitos. Las ratas nadan. El dinero sale de alguien, y no de los árboles. Arriba y abajo. Fuera y dentro. ¿Enseñarán ahora estas cosas tan difíciles en las universidades?

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