Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | PAN PARA HOY

Fernando Vera

Cronista taurino

Don Quijote no corría (tú tampoco deberías)

Correr es de cobardes. Eso es así, y si no es así, no me interesa que me lo desmientan. La gente seria no corre.

Va un muchacho al instituto en la edad de la primavera con la mochila a la espalda, el profesor de matemáticas no le pasa una y necesita volar. Se piensa dos veces si acelerar, porque en el trayecto se va a encontrar a otros alumnos menos preocupados, con más estatus, que se reirán de él al verlo pasar con la mochila golpeándole la espalda como el badajo a la campana. Y echa a correr y se muere de vergüenza, y llega a clase todo sudado y con un poco de suerte no le dejan pasar, porque si entra todavía tiene que aguantar las miradas de juicio de esas compañeras a las que les gusta llegar tempranito para disponer sus mil bolis de colores sobre el pupitre. La experiencia más humillante para un adolescente es correr con mochila.

La gente seria no corre. No corría Curro Romero, que entrenaba sin correr porque, teniendo arte, no hace falta matarlas a puñetazos. Mariano el del Tío Sentao, aunque estaba siempre de acá para allá, tampoco corría, e Isaac Peral, que era más chulo, por no correr, se inventó un barquito que andaba debajo del agua.

Yo corro de vez en cuando, pero me rijo por el acertado axioma de que todos son vulgares menos yo. Lo que no tengo es tanta tontería. Va uno por las calles al caer la tarde, o a esas horas ambiguas que mezclan al borracho y al madrugador, y no ve más que globeros con sus auriculares inalámbricos y sus gafas de escalador del Tour de Francia, un espejo psicodélico a caballo entre el mundo real y Terminator 2.

El río de cualquier ciudad es los sábados por la tarde una cadena de eslabones jadeantes, una procesión de supinadores con hábito fosforito. Y queda la gente a correr en lo que llaman ‘social run’, donde con un poco de suerte hasta pescas un maridito o maridita y tenéis tres hijos y los apuntáis a inglés por las tardes.

Hombre, por favor… Que la gente seria de este país no ha corrido nunca. ¿Dónde se ha visto a un caballero corriendo? Entonces serían caballeros corrientes, que es lo mismo que no ser caballero. Don Quijote solo lo hizo en un momento de extrema necesidad, cuando va a auxiliar a Rocinante apaleado.

En otro lugar, deja a Sancho una buena guía: «Anda despacio; habla con reposo». Cerraremos barriendo para casa y citando a Juncal —«enraisao con Masarrón, provinsia de Mursia»—, quien dijo por boca de Paco Rabal aquello de que las prisas son «pa’ los delincuentes y pa’ los malos toreros».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents