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Opinión | Obituario

Francisco Javier Díez de Revenga

Casi medio siglo

José Ballesta

José Ballesta / L.O.

Conocer a una persona tantos años, casi medio siglo, desde finales de los ochenta del siglo pasado, y volver a encontrarlo en los caminos de tu vida una y otra vez desarrolla un tipo de amistad muy singular, y también muy murciana. José Ballesta Germán, alcalde de Murcia hasta el último día de su vida, también fue rector de mi Universidad durante ocho años y antes vicerrector y antes coordinador de no sé que área en un lejano y venturoso equipo rectoral de los noventa en el que juntos compartimos muchas horas y desvelos. Pero la amistad surgió por encima de puestos y de cargos y del respeto natural que yo tuve siempre hacia mi superior. Porque José Ballesta era una persona muy singular, un médico que adoraba la literatura y que recitaba versos y textos de Jorge Guillén sobre su Murcia, que el poeta había eternizado como nadie. Y a José Ballesta también lo podías hallar un buen día, bien temprano eso sí, en una esquina, en una calle cualquiera de su ciudad, y detenerte a hablar con él de lo más impensable, haciendo una «esquina a la murciana» que muy pocos saben disfrutar como él sabía hacerlo, siempre ingenioso, siempre ameno…

Tuve el honor se ser su cronista oficial y él lo sabía y se aprovechaba bromeando de lo que yo pudiera aportarle que era nada o casi nada… Y nuestros encuentros: una exposición sobre Azorín, una feria del libro, una visita real a la iglesia de Jesús, eran momentos para el comentario distendido, simpático y a veces jocoso. Cuando la conmemoración de la fundación de la ciudad nos guio hasta el mismísimo Felipe VI y organizó una jornada de convivencia y amistad indeleble… Su padre, Ceferino Ballesta, era nuestro médico familiar hace muchos años; su mujer, Pilar, mi compañera química en muchas horas de selectividad: amistades que nunca borrará el tiempo y que permanecerán siempre en nuestros corazones… y José Ballesta lo sabía bien y lo ejercía con generosidad.

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