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Opinión | El que avisa no es traidor

Los magnates y la ‘curtura’

Una obra de 'Materia Interior', de Jaume Plensa, expuesta en la cárcel vieja.

Una obra de 'Materia Interior', de Jaume Plensa, expuesta en la cárcel vieja. / Juan Carlos Caval

Nunca es tarde para recordar que sigue expuesta en Murcia Materia Interior, que resume la obra de Jaume Plensa desde hace tres décadas. No se puede negar que es adecuado el espacio expositivo que la alberga, el Pabellón 2 de la antigua Cárcel Provincial rebautizado con rimbombancia Centro de Cultura Contemporánea Cárcel Vieja. Solo se echa en falta una explicación más prolija y clara sobre lo que representó esa edificación como centro de internamiento y tortura de quienes perdieron la Guerra Civil. Una buena maqueta de tamaño razonable para enseñar cómo era la distribución interior de la prisión, las celdas, las zonas comunes, etcétera, hubiera servido para que todo visitante sepa con precisión dónde está.

Como de artes plásticas uno sabe lo justo, no es cuestión de entrar en profundidades sobre Plensa y sus creaciones. Ni hace falta, por mor de conocido, ni en este caso se debe: no vaya a ser que pretendiendo saber lo que no se sabe el patinazo sea olímpico. En cualquier caso sí hay que reseñar que el nuevo pabellón engrandece el recinto carcelario y se une a otro gran espacio que lleva años transformado igualmente en centro artístico de referencia elitista, el CENDEAC instalado en el antiguo Cuartel de Artillería. Aquel bajo responsabilidad local; este, autonómica.

A pesar de todo ello y de las varias galerías y fundaciones bancarias que entre todas ofrecen unas programaciones si no espectaculares sí al menos dignas de ser seguidas, a nivel regional se sigue echando en falta ese gran centro cultural/artístico privado capaz de equiparar la región a otras ciudades españolas bien por debajo del séptimo puesto del que Murcia presume oficialmente.

Viene a la cabeza, lo primero, el Centro Botín, subtitulado Museo de Arte Moderno. El banquero y su familia quisieron que su ciudad de origen ostente lugar de especial categoría artística y colocarla como referencia en lugar tan uniprovincial como Murcia pero de apenas 200.000 habitantes, aunque nuclee una conurbación de alrededor del doble. Hay muchos más, repartidos por toda España: magnates y personas de éxito han tributado a sus patrias chicas la creación de polos artísticos para contribuir al cuidado, mantenimiento y origen del patrimonio. Y también para recoger grandes ventajas en forma de beneficios fiscales, todo hay que decirlo.

Ninguna de esas dos circunstancias es suficiente para que los ricachos murcianos que están entre los 100 primeros de la lista Forbes se animen a regalar a su Región una perla similar a la que el banquero Botín dio a Santander. Por poner un solo ejemplo e insistiendo en que hay muchos más. Repasando la variante murciana del ranking de la revista gringa, destaca, como desde hace tiempo, Tomás Olivo con varios miles de millones de patrimonio y centro de operaciones en Marbella. Sí, el mismo sitio donde un malhadado cartagenero de apellido pétreo operó en el cortijo de Gil y Gil y acabó con sus huesos en la cárcel.

Nada que ver uno con otro, mientras no se demuestre lo contrario. ¿Se imagina alguien un gran centro cultural en Pozo Estrecho que, con el mecenazgo de su hijo más adinerado, dotara a la Región de un imán tentador para los amantes del arte y fomentara docencias y actividades formativas que hicieran a esa diputación cartagenera conocida, vamos a poner, en toda España y parte del extranjero? Pues no. Al magnate galileo Olivo de los centros comerciales solo parecen interesarle esas inversiones y las urbanísticas y financieras. Otro tanto cabe decir de los compañeros magnates regionales del cartagenero, siguientes en la lista: los hermanos Conesa (fundadores de Primafrío); José Moreno (El Ciruelo), la familia Fuertes (ElPozo)... Sólo a Gloria Alemán (accionista de referencia en Grifols y ligada al grupo GMP) se le conoce patrocinio caritativo sobre el alzheimer y otras enfermedades mentales. De cultura, nasti de plasti. Ni uno.

A pesar de que, por ejemplo, Fuertes rehabilita actualmente el Palacio Almodóvar para convertirlo en espacio comercial, gastronómico... y cultural. ¿En serio? Sabido que la charcutera ElPozo reinvierte sus excedentes de capital en inmobiliario y lo que antes se conocía como "futbito". O de que otro magnate, este del juego con perras, Eliseo Orenes —que no figura en Forbes—, recién diera el pelotazo con el Cine Rex para convertirlo en....? O de que, a un nivel inferior que se verá cómo acaba, el dueño de Pastelerías Luis Miguel (García de Andrés) haya comprado hace aún menos el palacete Montemar, junto a la Catedral, a restos de la "nobleza" murciana para convertirlo en "hotel boutique y un espacio cultural". ¡Cómo no!: resulta que la etiquetita final puede garantizar jugosas exenciones fiscales mientras se hacen negocietes con la primera parte. Hay algunos más potentados que los citados que hacen lo mismo. Es práctica habitual, por otra parte: en Murcia nunca se descubrió la pólvora aunque la dinamita fuera frutalmente propagada. Ahí queda la curtura. Para administraciones necesitadas de pátina prestigiosa y fundaciones bancarias ansiosas de beneficios fiscales para disimular ganancias. A los filántropos ni se les ve ni se les espera. Ni aunque pillaran jugosas exenciones.

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