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Opinión | Tribuna libre

La pesambre voxera

A Vox, últimamente, le crecen los enanos —aunque, vista la estatura del referido político, quizá no sea lo más acertado—. En la Región de Murcia, el partido voxero comienza a tener sobresaltos y no precisamente del adversario, sino de los que hasta hace dos días compartían siglas, bancada, consigna y —conviene no olvidarlo— nómina parlamentaria.

El Sr. Antelo y la Sra. Martínez, antiguos integrantes de Vox, ahora se han ‘descambiao’ a los ilustres del grupo mixto que, como la mistela, ni es vino ni mosto —aunque está muy buena, en especial la de Cehegín—. Sin embargo, la potencia política se ve muy mermada.

Uno de los temas estrella pasa por el Mar Menor y Vox hace bandera de la reforma de la ley, la defensa del campo y contra la ‘criminalización’ de agricultores y ganaderos, cosa que compartía con el expulsado de Vox y la rebelde Martínez.

Ahora, Antelo y Martínez, liberados del verde claro, se presentan como guardianes del rigor técnico y poniendo en duda la seguridad jurídica. La política tiene eso: uno abandona el templo, pero se lleva el púlpito.

Vox contempla la ‘solanera’ de los díscolos como los que comen ese pan ‘revenio’; vaya ‘pesambre’ cuando comprueban que sus antiguos fichajes tenían vida propia. Primero se les fueron dirigentes; luego, diputados; después, concejales; y ahora, los excompañeros del alma se sientan en el Grupo Mixto para condicionar presupuestos y reformas. Y es que la casa se les agrieta por dentro y encima necesitan a esos ‘desabríos’.

El tesoro ecológico murciano de la laguna necesita mejor control y menos egos. Para muchos agricultores, las Ecarm son un problema, y habrá que revisar su obligatoriedad, su coste, sus incompatibilidades y sobre todo su transparencia, a lo que cabría la pregunta: ¿debe una norma ambiental crear un mercado obligatorio del que pueda beneficiarse alguien que ha formado parte del poder político que reguló ese mismo ámbito? En democracia, no basta con que una decisión sea legal, sino que además debe parecer limpia, transparente y justificable.

Da la sensación de que en lugar de hacer política para facilitar la vida a los ciudadanos, esta ha convertido el debate en una subasta de agravios entre Vox, exVox, PP y Grupo Mixto, y es exactamente lo que más daño hace a todos.

El Grupo Mixto —como dirían en la huerta— puede haberse quedado en un ‘bujero’ institucional donde caben proyectos imposibles, rencores y ambiciones frustradas, y es donde los antiguos voxeros pueden recordarle a Vox que la fidelidad dura lo que dura la utilidad.

A Vox le crecen los enanos, los díscolos, los excompañeros y las contradicciones. Y la mala suerte de Vox con quienes fueron suyos empieza a parecer menos mala suerte y más problema de selección de personal político.

Ya es vox populi que Antelo podría caer en la tentación de un nuevo partido, como hiciera su excolega Garre con aquellas aventuras regionalistas de ida y vuelta. ¿Es posible que, si fuera así, ese proyecto tuviera un corte regionalista? ¿Sería una defensa sincera de Murcia o una nueva estación de paso para quienes no encuentran acomodo bajo las siglas de siempre? Y, puestos a ‘embolicar’ con la malicia de la política; ¿tendría algo que ver el ‘canguelo’ a perder la paga? n

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