Opinión | Erre que erre (rock ‘n’ roll)
Tu paz mental
¿Dónde quedó ese descanso que consistía en no planear y organizar más y más tareas hasta caer exhaustos?

Una mujer con su hijo
Definitivamente nos hemos convertido en una sociedad demandante de celeridad, normalizando ir deprisa y corriendo a todas partes, siendo las patologías derivadas del estrés las que más altas cuotas alcanzan desde que se tiene constancia y llegando a convertirse en la ‘epidemia moderna’, estando este detrás del 90% de los padecimientos mentales o emocionales y provocando hasta el 25% de los infartos.
La necesidad imperante de detener el tiempo es utopía, encontrar la tranquilidad, algo imposible, puesto que lo que suponíamos que eran momentos para disfrutar y detener el tiempo, ahora precisan de una validación externa que evidencia la experiencia. Ya no existe viaje, visita a un museo, paseo por la playa, campo o monte, ni suculenta comida que podamos disfrutar sin un impacto visual previo: «Si no lo sacamos en redes, es que no ha pasado».
¿Dónde quedó ese descanso que consistía en no planear y organizar más y más tareas hasta caer exhaustos? Pienso firmemente que aún estamos a tiempo de enmendar esta falta de criterio y volver a mantener, tal vez, un poco de paz mental. Salvo si eres madre, porque os aseguro que, apartando a las influencers que muestran hasta la marca de toallitas con las que acicalan a su bebé, hay otras a las que les faltan horas del día para todo y, sin mostrarlo en redes, contestan en tercera persona del singular. Son esas madres que, una vez paridas, han dejado de existir; su hijo es prioridad para y ante todos, sin un bocado de aire.
Ayer ‘celebramos’ el Día Mundial de la Salud Mental Materna, y lo hicimos para concienciar sobre los trastornos mentales perinatales, para visibilizar, prevenir y tratar la depresión y ansiedad que afectan a 1 de cada 5 madres tras dar a luz, promoviendo apoyo social y recursos sanitarios adecuados durante el embarazo y el primer año tras el parto.
Poco me parece para lo que significa el trabajo de madre en una sociedad en la que el peso de las tareas domésticas y el cuidado de los hijos sigue recayendo mayoritariamente en las mujeres (los datos indican que asumen más del 70% del cometido diario). Este desequilibrio genera un impacto conocido como ‘burnout parental’ y limita oportunidades laborales y personales, rebajando incluso las conseguidas.
«Te regalo mis piernas, recuesta tu cabeza en ellas. Te regalo mis fuerzas, úsalas cada vez que no tengas. Te regalo las piezas que a mi alma conforman. Que nunca nada te haga falta a ti, te voy a amar hasta morir» (Carla Morrison).
Y no, no podemos dejar que una crianza preciosa se convierta en una canción triste de cuna por eso, por la prisa.
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