Opinión | El que avisa no es traidor
Llegar tarde ¿...y mal?

Manifestación por el Día del Trabajador en Murcia / Israel Sánchez
Los actos centrales del Primero de Mayo de este año fueron dedicados por los sindicatos mayoritarios al problema de la vivienda como asunto fundamental, no único. CC OO, UGT ubicaron su celebración estatal en Málaga, paradigma de la carestía habitacional. En el resto del Estado las convocatorias no ignoraron problemas locales como el gran fiasco de las factorías GEP/Sabic en La Aljorra. Fueron esas manifestaciones anuales casi simultáneas a otro gran fracaso legislativo registrado en el Congreso con el rechazo al decreto sobre vivienda, en un debate que visibilizó la inoperancia del Gobierno en el tema y la soledad de los ministros de Sumar.
Con el tiempo que lleva gestándose la crisis habitacional se puede afirmar que unos y otros llegan tarde a la reorientación del problema, mientras las derechas se regodean en su falacia conocida de santificar el mercado libre como instrumento infalible y necesario para la regulación de las necesidades sociales. Las izquierdas, por su parte, tropiezan de nuevo en una cierta miopía para detectarlas, lo que en la práctica les lleva al fracaso.
Hace años fue obvio, y así lo sostuvimos algunos, que la existencia y surgimiento de Podemos tras el 15 M se debió fundamentalmente no solo a la crisis galopante provocada por la Gran Recesión, sino también, y quizá determinantemente, a la inoperancia de una parte de la izquierda –Izquierda Unida— para proponer soluciones a tiempo y a la dedicación de la otra —PSOE— a supuestas soluciones liberales. Recuérdese el ignominioso pacto de Zapatero y Rajoy para reformar el artículo 135 de la Constitución en septiembre de 2011, que priorizó la estabilidad presupuestaria y el pago de la deuda frente al gasto social del Estado. El resultado fue la asunción estatal de las quiebras de los bancos y el inicio de la privatización de servicios públicos previo deterioro por abandono de los mismos.
La actual crisis habitacional no es de ayer. Se viene gestando desde hace al menos cuatro años y, al parecer, ha sido casi indetectable para los mandantes políticos y económicos. Eso se deduce de que hasta la semana pasada el problema no llegó a ser al Parlamento con la discusión y rechazo del decreto-ley y la ausencia de los ministros socialistas convenientemente ocupados en asuntos ineludibles de sus respectivas agendas. Y también se colige de que solo en este año el problema se ha incluido en los listados reivindicativos de los sindicatos mayoritarios. «Es un polvorín social la situación de la vivienda», dijo Unai Sordo en Málaga. «...que nos ha estallado en nuestras narices sin enterarnos de nada», le faltó añadir.
Sería injusto no recordar que el fracaso del decreto se debió al boicot de la nueva coalición práctica de la derechas extrema y las extremas derechas (PP-Junts-Vox), además de a la indiferencia socialista y el tardío interés de Sumar.
En la caída del caballo en la última convocatoria sindical fue notable la ausencia del Sindicato de Inquilinos y otras fuerzas que no se sintieron representadas en esa convocatoria y rechazaron unirse. A diferencia del delirio podemita de 2015 pretendiendo el ‘sorpasso’ al PSOE, quienes no quisieron participar junto a CC OO y UGT —más USO en la RM— en el Primero de Mayo mostraron, simplemente, una desconfianza absoluta hacia la estrategia de las fuerzas sindicales mayoritarias —y de los partidos políticos con que concuerdan— sobre el problema habitacional y la súbita urgencia del debate del decreto ley.
La desconfianza va más allá del enfoque, o su ausencia, de la carestía de la vivienda: refleja una perspectiva general de buena parte de la población ‘no institucionalizada’ ante las tardías o nulas respuestas a sus problemas reales y marca una diferencia muy acusada entre la generalidad de la izquierda española y lo que pasa en otros países y otros partidos, como por ejemplo La France Insoumise que encabeza Jean-Luc Melenchon y disputa con sus propuestas en las banlieues a la extrema derecha los votos de los descontentos del sistema, mayoritariamente ‘juveniles’. Al sur de los Pirineos parece que las respuestas llegan, de momento, tarde. Muchos estiman que, además, llegan mal.
Suscríbete para seguir leyendo
- Las emotivas palabras de los hijos de José Ballesta: “Deja un vacío inmenso, pero también algo mucho más importante: un legado"
- El Alba Mediterranean Resort coge ritmo: así será la nueva urbanización de lujo con más de un millar de viviendas a 12 kilómetros del Mar Menor
- Un gran mercado medieval llega este fin de semana a pocos minutos de Murcia con dragones, fuego y una novedad única en la Región
- El lado más personal y humano de José Ballesta
- El antiguo local de Gelen en pleno centro de Murcia ya tiene relevo: abrirá en junio pensando en los adolescentes
- Sigue en directo el funeral de José Ballesta y el posterior cortejo fúnebre hasta el tanatorio
- Lorca Planes, en la misa funeral de José Ballesta: “Que descanse en paz el hombre que amó a Murcia"
- El Supremo corrige el Plan Hidrológico del Segura y da aire a los regantes del trasvase
