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Opinión | Noticias del antropoceno

Segunda oportunidad para las nucleares

Los últimos movimientos del Estado belga son significativos. Los belgas han decidido nacionalizar las dos centrales nucleares aún activas en el país con el fin de alargar su vida útil y están estudiando la viabilidad técnica de reiniciar hasta cinco centrales nucleares más que estaban inactivas. La verdad, finalmente asumida con claridad por la Unión Europea, es que la nuclear es el complemente perfecto para las renovables, en la medida en que estas necesitan una fuente de respaldo que cubra sus inevitables caídas de producción. Hasta ahora eran las centrales de gas de ciclo combinado las que habían asumido este papel. ¿Qué ha cambiado entonces? Lo que ha sucedido es el shock petrolífero provocado por la guerra de Estados Unidos e Isarel contra Irán, con el consiguiente cierre del estrecho de Ormuz

Mucha gente piensa que se trata de una situación pasajera, y que la calma volverá a la economía y a los mercados una vez que Irán y Estados Unidos firmen una paz que se considera inevitable. Pero eso es no tener en cuenta el efecto que el pánico actual, sobre todo en Asia y en Europa, está causando en los consumidores. Al igual que pasó en los dos choques petrolíferos anteriores, los Gobiernos se han caído del guindo y han redescubierto que existe una fuente de energía barata, estable y climáticamente inocua cuyo único problema serio consiste en los plazos de construcción y en las exigencias de financiación. Ambos problemas son de fácil solución si se cuenta con el respaldo de los gobiernos y, en el caso de Europa, de la UE

También la extracción del petróleo y el gas necesitan de grandes y continuas inversiones para mantener los flujos de producción en el futuro. Por eso es tan importante el juego de expectativas entre fósiles y nuclear para saber dónde se va a dirigir preferentemente el dinero de los inversores. Y ese es el cambio profundo que la decisión de los belgas pone en evidencia.

Se trata de una segunda gran oportunidad para la energía nuclear. Francia es el único país europeo que aprovechó la primera, y es el único que no prevé ningún problema si se alarga.

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