Opinión | Mujeres interesantes
María Martínez
Mujeres pintadas y pintoras en El Prado murciano

La instalación de ‘El Prado en las Calles’ en Alfonso X. / Juan Carlos Caval
Antes de que el hoy bello Paseo Alfonso X fuese la avenida central que abrió Murcia al siglo XX, arrancaba hace nueve siglos con el espléndido palacio mardanisí (siglo XII), surcado por la acequia de Aljufía y rodeado de huerta. Zona verde, diríamos ahora, donde sobre aquella imaginada belleza se ha plantado otra representativa de toda la pictórica colección conservada en el Museo del Prado, cuyo nombre obedece a que se edificó en tierra de pradera. Exposición itinerante con cincuenta copias de cuadros, titulada «El Prado en las calles», educativa, placentera y democratizadora. Museos sin muros, ecomuseos, aprendizaje lúdico con tecnología… son tendencias innovadoras. Arte visual gratuito con explicación bilingüe y códigos QR es buena opción para quienes no pueden acceder a una de las pinacotecas más importantes del mundo.
La afluencia es notoria: el lugar, la luz y la temperatura ayudan al arte. Paneles clasificados (escuela española, italiana, flamenca y otras) acompañan a paseantes por la avenida. En 25 de ellos hay mujeres pintadas por manos bien diferenciadas desde el siglo XV a principios del siglo XX. Según orden establecido: santas (Catalina, de Yáñez; y Bárbara, de Campin); vírgenes (de Fra Angélico, El Greco, Murillo, Tiépolo, R. van der Weyden); reinas (Isabel la Católica, de Rosales; Isabel de Valois, de Anguissola; María Tudor, de Moro); jóvenes y meninas, de Velázquez; majas y féminas de Carlos IV, de Goya; bellas nobles (condesa de Vilches, de Madrazo; dama perseguida por mastines, de Botticelli); féminas de las bacanales, de Tiziano; diosas y mitológicas (Venus, de Veronés; musas del Parnaso, de Poussin); salvíficas mujeres del niño Moisés, de Gentileschi; deliciosas mujeres del Jardín del Bosco; víctimas del Triunfo de la Muerte del viejo Brueghel; carnosas curvilíneas Tres Gracias, de Rubens; las pintadas dentro de los cuadros en el cuadro de la colección de pinturas del archiduque Leopoldo Guillermo de Habsburgo (del flamenco Teniers el Joven); y la bíblica seductora Judith con su sirvienta antes de cobrarse la cabeza de Holofernes, de Rembrant.
Pero de entre los grandes maestros seleccionados, sólo dos mujeres pintan: la renacentista italiana Sofonisba Anguissola, a quien ya se le atribuye el suntuoso retrato de la joven esposa de Felipe II, Isabel de Valois, ricamente ataviada: la conocía bien porque formó parte de su séquito; y la flamenca profesional, coetánea de la anterior, Clara Peeters con un exquisito bodegón: género que cultivó con virtuosismo y donde también afirmó su autoría con diminutos autorretratos. Y después de entrenar el espíritu en este efímero ‘Prado murciano’ (hasta el 10 de mayo) un desayuno, aperitivo, merienda o tapeo sabe mucho mejor. Que los sigamos disfrutando: ¡buen provecho y hasta otra!
Suscríbete para seguir leyendo
- La ‘trama de las prótesis’ sacude al SMS: once detenidos y casi siete millones defraudados
- José Miguel Luengo, alcalde de San Javier: 'En La Manga se tiene que construir un puerto del siglo XXI
- Fin al misterio de la desaparición de Ramón en Mazarrón: encuentran su cadáver entre los escombros de su vivienda incendiada
- Segunda detención por el tiroteo de Pozo Estrecho que dejó a un hombre con tres heridas de bala
- Rebeca Pérez, alcaldesa de Murcia: 'Estamos devolviendo a los murcianos su espacio
- López se revuelve contra Giménez Gallo y acusa a MC de cometer “un error histórico” con la moción de censura en Cartagena
- La moción de censura planea sobre el municipalismo
- La cuenca del Segura duplica sus reservas y alcanza su mejor nivel hídrico en más de una década