Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El Canal del Funcionario

En manos de Eva Cárdenas

Eva Cárdenas

Eva Cárdenas

Sería todo un detalle que la esposa del líder de la oposición saliera públicamente a pedir, como mínimo, respeto a la mujer del presidente del Gobierno.

¿Alguien se imagina que estaría pasando en este país si periodistas denominados ‘progresistas’ siguieran y persiguieran por tierra, mar y restaurantes a la mujer del líder gallego, Alberto Núñez Feijóo, para preguntarle por qué quiere tener acceso privado a una playa desde su chalet? Había líneas rojas que jamás se cruzaron: las parejas de Suárez, Calvo-Sotelo, Felipe González, Aznar —Ana Botella sí que tuvo mucho más seguimiento, no por ser la esposa del expresidente, sino por su condición de alcaldesa de Madrid—, Zapatero o incluso de Rajoy, nunca fueron declaradas «ese oscuro objeto del deseo». Pero, apoyados por el juez Peinado, un instructor que ha hecho de su instrucción una persecución sin límites contra, no Begoña Gómez, sino la mujer del presidente, la han puesto en la diana del odio más recalcitrante y machista que jamás habíamos conocido.

Que la ultraderecha y sus agitadores más mediáticos actúen como buitres o hienas en busca de su alimento y que el propio líder Abascal siga utilizando el insulto más indigno para referirse a su adversario político, podríamos incluso admitirlo como propio de los modelos ‘trumpistas’ que muchos halagan, pero que un partido de estado como el Partido Popular salga a regar las malas hierbas que crecen en el escenario político que hoy nos inunda, es una mala noticia no solo para la sociedad, también para la democracia.

Por desgracia, llevamos demasiado tiempo viendo como mayoritariamente algunos personajes cruzan las líneas rojas de la decencia y el decoro sin sonrojarse, y han convertido la noble tarea de la política en basura, en una especie de barrizal y lodo, donde todo huele a podrido y mentiras.

Ahora, cuando ya hemos dado el siguiente paso: del odio al inmigrante a la prioridad nacional, cuando hemos normalizado vociferar «Pedro Sánchez hijo de puta», cuando estamos a la vuelta de la esquina de llegar a las manos, cuando se desea que quien no piense como tú sea encerrado o incluso eliminado, seguramente es que hemos entrado en un viaje sin retorno.

Solo una gran revolución podría dar un giro de 180 grados, o simplemente una rueda de prensa de Eva Cárdenas apoyando a Begoña Gómez y su derecho a ser respetada como persona podría cambiar las reglas del juego.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents