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Opinión | La Feliz Gobernación

Guía para saber quién dice la verdad

Podemos pensar lo que queramos sobre Amedo y Domínguez, el Bigotes y compañía, los repartidores de los Eres, Bárcenas o Aldama. Son chusma, sí, pero dicen la verdad

Bárcenas en un momento de su declaración como testigo en el jucio de Kitchen

Bárcenas en un momento de su declaración como testigo en el jucio de Kitchen / EPC

Para tener constancia, previa a sentencia, de quién dice la verdad en los juicios por corrupción política existe una regla no escrita, pero de sentido común: los más pringados. Mienten aquellos que figuran a mayor altura de los staffs; son fiables los colaboradores necesarios que aparecen en la zona baja o están fuera del organigrama del poder.

¿Quién dijo la verdad en el caso GAL? Amedo y Domínguez, los amanuenses; los auténticos responsables declararon, en todo caso, como testigos, y los del segundo escalón se sacrificaron con condenas que tuvieron una temporalidad liviana.

¿Quién en los Eres andaluces? Los que gestionaban el clientelismo desde la parte operativa de la Administración, de cuyas prácticas sus beneficiarios políticos se desentendieron alegando desconocimiento.

¿Quién en la Gürtel? El Bigotes y unos cuantos piernas que, a cambio de beneficiar al partido, se reservaban pasta para sí mismos y fueron pillados con las manos en la masa; sin embargo, la cúpula a la que reportaban decía desconocer, por supuesto, tan groseras operaciones.

¿Quién en el caso Bárcenas? Bárcenas, por supuesto, quien no pudo ser fuerte, como le recomendaba el verdadero impulsor de la Caja B, al comprobar que su esposa no se libraría del trullo.

¿Quién en el caso Kitchen? Otra vez Bárcenas, pues es el único que se acuerda de todo ante la desmemoria de quienes organizaron y financiaron la localización y secuestro de las pruebas sobre la Caja B.

¿Quién en el caso mascarillas? No cabe duda que Aldama, sin cuya participación no habría existido ese capítulo, propiciado por quienes ahora, con todo cinismo, intentan desentenderse de los pelotazos en plena pandemia.

Podemos pensar lo que queramos sobre Amedo y Domínguez, el Bigotes y compañía, los repartidores de los Eres, Bárcenas o Aldama. Son chusma, sí, pero dicen la verdad. Por su propio interés, por no cargar en solitario con los marrones o por el repentino alumbramiento de que fueron instrumentados. El testimonio de quienes se ocupan del cuarto oscuro, una vez que se encienden las luces, es el único verosímil.

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