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Opinión | Noticias del antropoceno

Un círculo virtuoso

LinkedIn, con más de 1.200 millones de usuarios únicos, es una atalaya privilegiada que permite a sus directivos y a los estudiosos del sector contemplar la evolución en tiempo real de la oferta y demanda de talento en un entorno laboral siempre cambiante y con más de 40.000 habilidades registradas. Precisamente este miércoles pasado tuve la oportunidad de asistir a una comida con el Country Manager de LinkedIn para España y Portugal, Ángel Sáenz, organizada por la Asociación Española de Directivos en colaboración con el Círculo de Economía. El mensaje del invitado fue relativamente tranquilizador. El trabajo va a cambiar para todos, pero probablemente no de manera brusca. La inercia social es mucho más poderosa que la capacidad disruptiva de la tecnología. El futuro es de los que reaccionan con calma al cambio, pero no tienen pereza alguna para aprovechar sus oportunidades.

Es verdad que la red líder para profesionales, según su máximo directivo en la península, ha detectado cierta ralentización en la creación de empleo, pero no en una proporción alarmante. En realidad, el fenómeno de la ‘gran resignación’, que el mundo vivió durante los años posteriores al covid, con millones de trabajadores abandonando sus empleos voluntariamente, se ha diluido con los años. Por lo demás, Ángel Sáenz se prodigó en consejos a los asistentes (directivos empresariales ellos mismos) sobre cómo manejar su presencia en LinkedIn, que definió como una ‘red de redes personales’ en la que cada uno puede configurar su particular círculo de contactos.

En otro momento de su intervención, respondiendo a la pregunta de un asistente, minimizó el efecto que pueda estar teniendo la creación de contenidos mediante inteligencia artificial en la plataforma. Él mismo, confesó, sigue a uno de estos creadores, que acumula en más de 300.000 seguidores.

Dicho esto, para mí fue un placer reencontrarme con los socios del Círculo de Economía, entidad a la que pertenecí en los primeros años de su fundación y que tuve que abandonar debido a la falta material de tiempo para participar en sus frecuentes eventos. Con más años en el cuerpo, menos viajes y más tiempo disponible, no he dudado en llamar de nuevo a su puerta.

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