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Opinión | Pan para hoy

Fernando Vera

Cronista taurino

Virguerías onomásticas

Registro Civil.

Registro Civil. / EUROPA PRESS

Se conoce que voy a ser tío. Entre mis nuevas funciones se encuentran las siguientes: revolucionar a la criatura antes de devolvérsela a sus padres, consentirle todo lo que estos le prohíban y pagarle los cacharros de la feria. El nombre no lo elijo yo, pero una señora venezolana que me salió en Internet me ha dado una genial idea. De esa nación emanan los mejores nombres de la historia, tales como Luisneyker, Maictaison y otras virguerías onomásticas. El nombre elegido para el chamo es Eubranyerson, construido con las iniciales de los padres y de su tía Sonia

El estado de gracia de mi hermana nos fue comunicado en los primeros días del año, cuando las tropas norteamericanas habían extraído de Venezuela a Nicolás Maduro Moro, un hombre de genial bigote, no como Ralph McPherson. El antiguo jugador del Juver Murcia ha venido a recibir un homenaje casi de incógnito, pues sin su mostachón noventero es irreconocible. Dice que fue cosa de la mujer. En fin, ni midiendo 2,05 te libras de la correa.

Por el día de Reyes se bromeaba con que algunos de los nacidos en Venezuela aquellos días se llamarían, de ser niño, Donaltron, y de ser niña, Deltaforce. Así empezamos a llamar al nieto o nieta de mi padre. Pero la hora se acerca y hay que decidir un nombre de verdad. Yo he sacado lo mejor de mí y, poniéndome muy serio, he propuesto: «Si es niño, Morante; si es niña, De la Puebla». Mi hermana parece que no me va a hacer caso, así que le propongo nombres muy molones y muy españoles y muy murcianos como Zaira, Zoe o Luna. Si apostamos por elementos de la naturaleza, me gusta más Relente (Rocío está muy visto). Tampoco está mal Nacimientodelriomundo, más bucólico. Maluma le puso a su chiquilla París, porque allí la concibieron, pero tiene mucho más embrujo Los Molinos Marfagones. Es importante que el nombre case con los apellidos. Si estos son tan exóticos como Sánchez Martínez y eres de La Aparecida, te pega un Unai o un Liam, ya que José María sería demasiado arbitral.

«¿Trasvase Tajo-Segura Olmedo Vera?», pregunta la aterrada maestra ante el mayor conjuro que vieron los siglos. «Presente», responde la criatura, y los compañeros de clase se levantan de la silla y saludan a su caudillo, consagrado desde ese mismo día delegado por aclamación popular y gracia del tío del registro civil. Después, todavía asustada, pregunta a otro por su santo: «Ma-ma-ma-Manuel Pe-pe-Pérez Ru-ru-Ruiz», y la pobre docente no sabe ya dónde meterse. Al preguntarle si es tartamudo, el niño zanja la cuestión:«No, tartamudo es mi padre. El que es un gracioso es el del registro» .

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