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Opinión | El Canal del Funcionario

Una huelga que pone en peligro la sanidad pública

Huelga de médicos en el Hospital Virgen de la Arrixaca.

Huelga de médicos en el Hospital Virgen de la Arrixaca. / Israel Sánchez

El pulso que los sindicatos médicos, junto a los Colegios Profesionales del ramo, empieza a parecerse más a un paro patronal que a una huelga de trabajadores y trabajadoras de la sanidad pública. Más aún, quizás estemos asistiendo a la primera huelga cuyo principal objetivo no sea la defensa del interés general, sino el interés partidista y profesional.

El colectivo médico debería convertirse en el faro que la sanidad pública necesita para lograr no solo la mejora de la calidad del sistema, sino para conseguir la propia sostenibilidad del mismo. En cambio, con su empeño en dinamitar la solidaridad de los diferentes colectivos (enfermería, técnicos, administración, etc.) que configuran el actual modelo, y crear dos mesas de negociación diferenciadas, lo único que se conseguiría sería crear un sistema público sanitario destinado a la pérdida de la calidad, y abriría definitivamente las puertas de par en par a la sanidad privada.

Apostar por un modelo donde la sanidad privada elija pacientes rentables, dejando a la pública aquellos casos complicados y costosos, donde algunos de sus profesionales tengan alfombra roja para pasear a cualquier hora entre la privada y la pública, es una opción legítima, una propuesta, por cierto, que defienden —con todo el derecho que tienen— determinadas fuerzas políticas.

Algunos venimos defendiendo desde hace mucho tiempo que lo que realmente nos hace iguales, lo que nos refuerza como sociedad, es la sanidad pública gratuita y universal. Cientos de miles de personas han podido estudiar —incluida Medicina— gracias a que sus padres no tuvieron que hipotecar su casa y sus vidas para pagar una operación o un tratamiento médico.

Hace tiempo, quizás demasiado, que no se escuchan propuestas para bajar las listas de espera, potenciar la prevención y la atención primaria, estadísticas sobre rendimiento de quirófanos, cumplimiento de jornada laboral, etc.

Ojalá los convocantes de la huelga exigieran también todos estos datos; seguramente el cuento y el relato serían muy distintos.

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