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Opinión | Tribuna libre

Ginés Ruiz Maciá

Portavoz del Grupo Socialista Ayuntamiento de Murcia

Una política de vivienda para Murcia

El Ayuntamiento ha optado por vender suelo público y dejar perder fondos europeos que podían haberse destinado a construir vivienda asequible

Bloque de viviendas en construcción en la zona de Churra, Murcia.

Bloque de viviendas en construcción en la zona de Churra, Murcia. / Israel Sánchez

La vivienda ha pasado de ser una ilusión a ser un problema, y se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la sociedad. Lo es para quien intenta emanciparse y no puede. Lo es para quien destina demasiado a pagar un alquiler y no llega a fin de mes. Lo es para muchas familias que ven cómo acceder a un hogar, en condiciones razonables, se vuelve cada vez más difícil. Y también lo es para quienes sienten que vivir en Murcia empieza a ser más complicado de lo que debería.

Aunque las competencias en materia de vivienda son mayoritariamente autonómicas, los ayuntamientos también pueden hacer mucho por resolver este problema, pero en Murcia se han empeñado en empeorar la situación. Mientras cada vez más jóvenes y familias tienen dificultades para acceder a la vivienda, el Partido Popular del Ayuntamiento ha optado por vender suelo público y dejar perder fondos europeos que podían haberse destinado a construir vivienda asequible. Cuando más falta hace poner herramientas públicas al servicio de la gente, han decidido hacer justo lo contrario.

Y no es ignorancia; son conscientes del problema, y por ello presentaron recientemente la Estrategia Municipal de Vivienda y Suelo 2030, en la que hablan de poner el suelo público al servicio de la vivienda protegida, pero solo unos días antes aprobó la subasta, para vivienda libre y sin ningún condicionante, de cuatro de las mejores parcelas municipales.

Una vez más, las palabras van por un lado y las acciones por otro. No se puede decir que la vivienda protegida es una prioridad y al mismo tiempo desprenderse del suelo público, subastándolo al mejor postor. No se puede defender que ese suelo debe servir para facilitar vivienda protegida y asequible y, a la vez, ponerlo en el mercado sin vinculación a ningún régimen de protección, sin condiciones sociales añadidas y sin plazos concretos de construcción.

El Patrimonio Público de Suelo se debe destinar a garantizar el acceso a la vivienda, utilizándolo para contener precios, ampliar el parque público, y ordenar y orientar el crecimiento del municipio. Si renuncias a esa herramienta, renuncias también a una parte esencial de cualquier política seria de vivienda. Si nuestro Ayuntamiento, en vez de luchar contra los efectos de la especulación inmobiliaria, participa de ella, se convierte en parte del problema, y eso es lo que está haciendo.

El anterior equipo de gobierno, socialista, consiguió 23 millones de euros de fondos Next Generation para construir 458 viviendas públicas de alquiler asequible en barrios y pedanías, y el Partido Popular los ha dejado perder. No es su modelo.

Pero hay más: el trabajo de nuestro Eurodiputado Marcos Ros consiguió que la Unión Europea permita reasignar fondos FEDER para construir vivienda pública, financiándola al 100%. Había recursos, había parcelas y había necesidad de vivienda asequible; gracias al PP, ahora lo único que queda es la necesidad de vivienda asequible. Lo planteamos con claridad, pero la respuesta del Gobierno regional y del municipal fue mínima. Otra oportunidad perdida por no estar en lo importante. Murcia 1200... oportunidades perdidas.

Hoy en día la política de vivienda del Ayuntamiento de Murcia es vender el suelo que permitiría construir vivienda pública y renunciar a los fondos europeos para construirla, incluso a coste cero para el Ayuntamiento. El resultado: menos vivienda pública o protegida, y más dificultades para jóvenes y familias murcianas.

No hablamos de errores; no es que les salga mal. Es lo que buscan. Es su política de vivienda (recuerden las políticas de su milagro económico, el Sr. Rato). Una forma de gobernar que anuncia mucho, pero cuida y protege poco; que presenta planes y estrategias, pero después actúa justo al revés. Y eso repercute en la vida de la gente. En quienes quieren quedarse a vivir aquí y no pueden, en quienes ven cómo se retrasa su proyecto de vida, y en muchas familias que viven en una incertidumbre permanente.

El acceso a la vivienda no se garantiza con anuncios, jornadas o documentos que luego no se traducen en hechos. Se garantiza movilizando el suelo público para construir vivienda asequible, aprovechando todos los recursos públicos disponibles y estableciendo incentivos para quienes las construyan y ayudas para quienes las necesitan para vivir en ellas.

Murcia necesita una idea clara de municipio, un proyecto de municipio compartido y reconocible que ordene prioridades. Ocupémonos de lo importante, y hagamos un municipio que no expulse a la gente joven, que no deje solas a las familias y que asuma que garantizar el acceso a la vivienda es garantizar el futuro del municipio. Esa es la política útil que hoy hace falta para que la vivienda vuelva a ser una ilusión. Y esa es la Murcia que merece la pena construir: la Murcia que viene.

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