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Opinión | El blog del funcionario

Ayuso: la alumna Ilustre que descubrió a los 22 años que en Ecuador hablaban español

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante un pleno de la Asamblea.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante un pleno de la Asamblea. / Chema Moya/EFE

Lo peor de todo es que va la presidenta madrileña y lo cuenta como si fuera un descubrimiento. Fue en un viaje a Ecuador cuando, al bajar del avión, asombrada, descubrió que allí no se hablaba el Quechua, sino que también hablaban español. Si en Portugal hablan portugués, en Francia francés y en Inglaterra inglés, ¿cómo ella iba a imaginar que en Ecuador no se hablaba el ‘ecuatorianés’? Y en Madrid la adoran. Madre mía, como tiene que estar el patio.

Que un personaje así aspire y tenga serias posibilidades de ser presidenta de España es para hacérnoslo ver como sociedad.

Pero no contenta con seguir haciendo caso al gran Mark —«A veces es mejor permanecer callada y parecer idiota, que hablar y despejar las dudas»— va y este fin de semana llama a Brasil, Colombia y México «narcoestados». Si Trump sigue dinamitando medio mundo, bastaría con un par de semanas en la Moncloa a este personaje, con novio incluido, para que nos meta a España en conflicto con toda América Central y del Sur.

Sus mayores aliados al otro lado del océano Atlántico son: un tipo que habla con su perro, y que hasta lo clonó, y que va con una motosierra por bandera (Milei); otro que ha sido condenado por intento de golpe de estado (Bolsonaro); el nuevo presidente de Chile, defensor de Pinochet e hijo de un soldado nazi (José Antonio Kast); Maria Corina Machado, que se fue corriendo a entregar a Trump el Nobel de la Paz —aún andan por la Academia Sueca preguntándose como cometieron ese error—; y por último, el ‘Dios’ Trump. ¡Vaya tropa!, que diría M. Rajoy.

Aquí, en España, se cuentan ya por decenas las veces que ha demostrado su incultura. Y no contenta con ello, también empieza a dar muestras de su mala educación, como cuando se levantó de la reunión de la Conferencia de Presidentes al hablar en euskera su lendakari, o ahora, despreciando e insultando a los máximos dirigentes democráticos de países hermanos.

Si en la Complutense tuvieran decencia, si su máximo órgano de dirección y gestión tuviera unas gotas de vergüenza torera, deberían revocar su nombramiento como alumna ilustre y, después, marcharse a sus casas con la cabeza agachada, no por incompetentes, sino por idiotas y bufones.

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