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Opinión | Apuntes del natural

Limosnas y música clásica

Parece mentira que todavía exista la mendicidad en la calle

El presidente de EEUU, Donald Trump.

El presidente de EEUU, Donald Trump. / KAY NIETFELD / DPA / EUROPA PRESS

Lo tienen organizado. Un chico de unos dieciocho años va hablando por el móvil en la calle: "Mira, ellas se juntan, se ponen a hablar de sus cosas, y a nosotros nos dejan tranquilos".

Convocando a la violencia. Otra vez ha habido noticias de la Región de Murcia en los telediarios y en la prensa nacional donde hemos podido leer y ver que el diputado de Vox Antonio Martínez Nieto dijo esto en un debate en la Asamblea Regional: "Tenemos el deber de combatir, incluso con violencia, la aberración moral del aborto y la eutanasia". La verdad es que no llego a entender bien esta declaración pública: ¿Por qué, si él no quiere abortar, no aborta, y, si no desea que le apliquen la eutanasia, no la pide, y deja a los demás que obren con respecto a sus conciencias y a las leyes que existen? ¿Nos vamos a poner a darles bofetadas a los enfermos terminales? Espero que los responsables de su partido le hayan dicho que, de hoy en adelante, estas cosas las diga en su casa y no convoque a la violencia cuando habla como diputado.

Descubrimiento. En las excavaciones que se están llevando a cabo en el yacimiento de San Esteban, en Murcia ciudad, se han encontrado los restos de un dromedario. No puedo remediar imaginarme a algún antepasado mío en el siglo XIII o XIV, paseándome por donde está ahora El Corte Inglés, montado en un dromedario. Qué ilusión, oiga.

Gustos especiales. Estoy en una librería, mirando las novedades. Se acercan dos chicas jóvenes. Una coge un libro, lee la contraportada y le dice a la otra: "¿Le gustará este?" La otra responde: "Si es raro, sí. Para papá, cuanto más raro sea el libro, mejor".

Gran director. Han hecho una película sobre la vida del director de orquesta Sergiu Celibidache, uno de los más reconocidos de su profesión por sus exigencias a los músicos y su nula afición a que se grabaran sus actuaciones. Este hombre fue el que dirigió el concierto de inauguración del Auditorio de Murcia. Estaba ya muy mayor. Le tuvieron que poner un extraño asiento para que se acomodara mientras dirigía, y lo hacía con apenas movimientos de sus manos y miradas a los músicos, pero de ellos tenía el absoluto respeto. Tocaron la 40 de Mozart y una sinfonía de Tchaikovsky, que creo que fue la sexta, La Patética, aunque no estoy seguro. Fue un concierto precioso. Estábamos muy felices de tener un auditorio de primera categoría.

Allí, con la reina de España. A la inauguración del Auditorio vino la reina Sofía. Escuchó el concierto sentada en la primera fila del piso, no en el patio de butacas. A su lado y alrededor se sentaron los políticos. A mitad del concierto, a un director general, cuyo nombre no diré, le sonó el teléfono móvil. Él lo cogió y bajando un poco la voz, pero siendo escuchado por todos, dijo: «Oye, que no puedo hablar, que estoy aquí con la reina».

Serie. He visto la serie inglesa Esto no es un misterioso asesinato. Está muy bien, y, al menos, es distinta en algo a las demás que van de muertos y detectives buscando al asesino. Está en la línea de las historias de Agatha Christie, pero aquí los protagonistas son los pintores Dalí, Magritte, Max Ernst, Man Ray, es decir, los artistas surrealistas reunidos en una mansión inglesa. Es curioso escucharla en inglés por los acentos de los distintos actores. A Dalí, lo llaman ‘Sal’, por lo de Salvador. El que ha escrito el guion conoce la obra de estos artistas.

Oferta. Una vendedora de una tienda de comestibles de barrio a una cliente que acaba de comprar tomates: "Llévate estos higos chumbos que están divinos y estas fresas que las tengo en oferta, a 4 euros la caja". "Venga, me llevo los higos. Pero es que tienen las semillas muy duras, María José".

El terror. Para acceder a ciertas ventajas en sus condenas, los etarras en prisión han tenido que escribir ‘cartas de perdón’ a las familias de los seres humanos que asesinaron. Se han publicado y las leí. Se te ponían los pelos de punta. Todos llevan un montón de años en la cárcel, pero, ver allí los nombres de las víctimas, escritos por sus propios verdugos, producía espanto.

Mendigo. Un hombre a mí, en la calle, cerca de un supermercado –lleva una barra de pan en la mano -: "Jefe, ¿me da usted una ayuda para ponerle algo dentro a este pan?" (Parece mentira que todavía exista la mendicidad en la calle).

Perdiendo el miedo. Parece que, además de Pedro Sánchez, que fue el que empezó a plantarle cara, más personal poderoso se va desacojonando ante el nefasto Trump. El Papa, Meloni, Macron, Starmer, etc. han manifestado su desacuerdo con las decisiones del presidente de EE.UU. Por cierto, ya las cifras de muertos en Líbano comienzan a recordarnos a las de Gaza. 4.000 asesinados en los bombardeos de los israelíes. Y en Irán se habla de 5.000 muertos en los ataques americanos. ¿Quién con la cabeza en su sitio va a respaldar estas barbaridades?

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