Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Nos queda la palabra

Enhorabuena

Es encomiable que en estos tiempos de racismo y xenofobia haya asociaciones de vecinos y onegés que trabajan por la convivencia. Frente al odio que fomentan desde el palacio municipal en ciudades como Lorca o Molina de Segura, identificando inmigración con inseguridad, sus administrados trabajan para establecer redes de contacto en todos los planos, desde los educativos y sociales hasta los culturales.

Romper barreras en vez de crearlas. Propiciar el acercamiento en vez del desencuentro. Impulsar el entendimiento en vez del conflicto.

Ya saben lo que se encontrarán...únicamente promesas de más policía y de cámaras de seguridad. Convertir las calles en un estado policial, donde la sospecha depende del color de la piel.

Ni caso a la demandas vecinales y, mucho menos, a unas ONG que se han convertido en enemigos, pues de todos es conocido que ser solidarios con los pobres no es negocio.

Iglesia, patronales, sindicatos y más de 900 organizaciones de toda España están de enhorabuena por la regularización de los miles de inmigrantes que hoy son los protagonistas del milagro español, la economía occidental que más crecerá en el mundo por quinto año consecutivo. Y con ellos, todas las mujeres y hombres de buena voluntad.

Desde el invernadero, subidos en el andamio o empujando la silla de ruedas de alguno de nuestros mayores, conforman el paisaje urbano del que la ultraderecha y sus aliados quiere extirparlos.

No es el desprecio y la inculpación permanente el pegamento que necesita nuestra sociedad, que, en regiones como la de Murcia, conoce muy bien el drama que supone la inmigración.

Atrincherados y en permanente competición para ver quién es más xenófobo desde su desviado atril y mente política; deberán ser los ciudadanos los que, paso a paso y no sin dificultad por el resquemor infundado creado, preserven la concordia y conviertan la variedad de culturas en una riqueza, tal y como demuestra los mejores momentos de nuestra historia.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents