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Opinión | La perdición

Jessica y el gato

La novia de Ábalos, Jessica, propinó un patadón al gato del exministro, llamado Pequeño Ratoncito. Al estamparlo le quebró una pata, al parecer. Como convencido animalista que soy (la derecha ha sido pionera en la protección del medio natural, véase, no sé, lo del 'Reichsminister' Hermann Göering), pienso que la Jessi debía ser condenada a cárcel efectiva, antes de que se resuelva lo su patrocinador. Una mujer que intenta matar a un gato a puntapiés, llevada o no por una pasión, debe pagar un precio a la sociedad y sobre todo a sí misma. Si lo sabré yo, que de pequeño asesinaba mascotas, incluso queridas, por experimentar, antes de que comprendiese qué son. Pero yo era niño y esta protegida en cambio tiene ya el cuero picoteao. Por mi antigua crueldad sigo pagando anímicamente una larguísima pena, en su sentido más penitente. Creo en el arrepentimiento aunque creo más en que tras haberla hecho gorda se debe tener la dignidad de pagar sin protestas con la vida, con algún pedazo de esa vida. Jessica, paga tu deuda.

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