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Opinión | Tribuna libre

Lola Gutiérrez

Exafiliada de Vox

Una perla de mucho cuidado: traición y trepismo en la política

Beatriz Sánchez del Álamo abandona el pasado miércoles el Palacio Consistorial junto a Daniel Collado

Beatriz Sánchez del Álamo abandona el pasado miércoles el Palacio Consistorial junto a Daniel Collado / Iván Urquízar / LMU

Comienzo este artículo citando la última canción de Rosalía: "Es una perla, nadie se fía; es una perla, una de mucho cuidao".

La expresión "la traición por trepar" hace referencia al acto de deslealtad hacia amigos, colegas o aliados con el único objetivo de ascender social, profesional o políticamente; a menudo, pisoteando a los demás para lograrlo. Es la puñalada por la espalda, el "quítate tú para ponerme yo". De binguera mayor del reino a concejala de Turismo.

No soporto a la gente mentirosa, no soporto los líos ni los fraudes; no soporto a quienes pisan a otras personas para destacar. Todo eso, y mucho más, representa la exconcejala de Turismo. Había una vez una mujer que presumía de honrada y repetía hasta la saciedad que necesitaba vivir de la política; sin embargo, hasta ese momento, vendía cartones de bingo en asociaciones. Nunca imaginé que echase "cigarritos íntimos" con su compañero de partido, Diego Salinas, hasta hoy, cuando leo que la concejala de Turismo, Beatriz Sánchez del Álamo, abandona el barco porque el partido se ha convertido en un "auténtico despropósito".

Hasta aquí hemos llegado. "No todo vale", asegura ella ahora.

Estimada señora Beatriz: cuando usted ocupaba el número cinco en las listas y maquinó trepar con su amigo -el de los cigarritos- para quitarme de en medio, ahí sí le valió todo. También le valió desprestigiar a todo el que se interpuso en su camino, incluso a sus propias compañeras de partido hasta hacerlas llorar; enredando, mintiendo y grabando conversaciones ajenas para, después, acudir a la cúpula con la "prueba", malmeter y lograr expulsiones.

En una de esas grabaciones, usted se atribuye ser la "secretaria matapellizcos" de una persona casada, algo que le costó un disgusto tremendo a esa familia cuando la esposa escuchó dicho audio. A mí me quitaron de en medio por tener cáncer. Estando la número 5 en las listas, respaldó a Diego Salinas, que apenas sabía leer y escribir (asombroso, ya lo sé), para consolidarlo como número uno y que, a cambio, éste eliminara al resto de compañeros hasta ponerla a ella de dos, que era mi número. En mi caso, llamaron a Murcia para decir que con mi cáncer (que estaba en completa remisión) no podía ir en ese puesto. Y Murcia los creyó. La número cinco ocupó pronto mi posición; yo era la número dos. Repito: si subió del puesto cinco al dos fue gracias a que mintieron sobre mi enfermedad y a los favores compartidos con el señor Diego Salinas. Usted lo amasó, Salinas lo soltó y Antelo lo tapó.

Ha boicoteado a sus compañeras: convocaba reuniones a una hora y usted ya lo había resuelto por otro lado para que las demás no intervinieran, llevándose así los halagos por el trabajo ajeno. Siempre les han tenido que redactar los escritos, tanto a usted como al inútil de Salinas; este último, para colmo, es incapaz de dar un discurso si un compañero no le sostiene las hojas delante.

Cartagena no merece seres tan ruines como ustedes dos, que venden a la ciudad en beneficio propio. Me gustaría saber qué han hecho realmente de bueno o próspero por Cartagena. Yo lo resumo en pocas palabras: han destrozado a muchas personas a cambio de un generoso sueldo.

Demagogos, chaqueteros.

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