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Opinión | La Feliz Gobernación

Pedro López Morales, un caballero

Pedro López Morales, en una fotografía realizada por el fotógrafo Juan Ballester

Pedro López Morales, en una fotografía realizada por el fotógrafo Juan Ballester / Juan Ballester

Nunca diseñó una prenda de vestir o un complemento. Nunca puso una tienda de ropa o participó como socio en una empresa de moda. Sin embargo, fue durante décadas el mejor, más apasionado y más convincente valedor de la actividad del sector en la Región de Murcia. Organizó eventos de divulgación de los creadores y empresarios que rebasaron las fronteras locales y nacionales, fue cronista de moda en diversos periódicos y revistas, asesoró líneas de diseño y de comunicación de muchos de los referentes germinales de la moda murciana desde los primeros años 80, y sus criterios siempre han sido estimados como claves poner ese tipo de productos en las pasarelas y en el mercado.

Nada habría sido igual sin él en la creación y divulgación de la moda diseñada en Murcia. Fue un actor principal de todo lo mejor que ha ocurrido en ese ámbito, pues era extraño que detrás de cualquier iniciativa y lanzamiento de altura no estuviera su talento. Una de esas figuras, sin duda providenciales, que no han encontrado sustitutos, tanto por su versatilidad y entusiasmo como porque siempre ligó la moda al mundo de la cultura como una de las bellas artes.

A Pedro López Morales se le va a echar mucho de menos, no solo por su intensa y fructífera labor profesional, sino también y hasta principalmente por su personalidad abierta, generosa, elegante, siempre dispuesto a colaborar, asesorar y participar, muchas veces de manera altruista, en cualquier actividad relacionada con la moda, un sector en que desde muy joven se hizo imprescindible. En ese territorio era una enciclopedia hablante y su memoria alcanzaba hasta el mínimo detalle sobre las empresarios, los diseñadores o las tiendas que durante su existencia han protagonizado esa actividad. En los últimos años de su vida transfirió su vocación a la promoción de la pintura de determinados artistas y al diseño gráfico con la misma entrega que antes dedicó a la moda.

El oficio, al cabo, no ha sido justo con él, pues le proporcionó una jubilación precaria, tal vez derivado esto de su disposición a la generosidad, pero al menos el reconocimiento a su trabajo le ha sido plenamente reconocido por cuantos lo conocieron, si bien nos ha faltado algún gesto simbólico en vida que se lo confirmara. Es un gran orgullo haber caminado junto a él. Gracias por todo, caballero.

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