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Opinión | Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo

Carmen Marín | Yolanda Fuster

Más que palabras: gracias, Mauka

Una ilustración de Mauka con dos de sus alumnos, Pablo y Leo.

Una ilustración de Mauka con dos de sus alumnos, Pablo y Leo. / Gonzalo

En este Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo queremos detenernos un momento, hacer una pausa en medio del ritmo de nuestras vidas y mirar con calma todo lo que hay detrás del camino que recorren nuestros hijos. Un camino que no siempre es fácil, que a veces está lleno de incertidumbre, de dudas y de aprendizajes constantes, pero también de pequeños logros que solo quienes los vivimos de cerca sabemos reconocer en toda su magnitud.

Hoy queremos agradecer, de corazón, la labor tan valiosa de todos los logopedas y terapeutas que forman parte de ese camino. Su trabajo, muchas veces silencioso y poco visible, está lleno de avances que pueden parecer pequeños, pero que para nosotras lo son todo. Una palabra que aparece, un sonido que se construye, una mirada que conecta, un gesto que comunica… Cada paso cuenta, cada avance suma, cada logro emociona. Detrás de cada uno de esos momentos hay horas de dedicación, formación constante y algo que no se enseña: la vocación. Esa capacidad de mirar a cada niño como alguien único, con su propio ritmo, su propia manera de entender el mundo y su propia forma de expresarse.

Sabemos que acompañar a nuestros hijos requiere mucho más que conocimientos técnicos. Requiere sensibilidad, empatía, paciencia infinita y un enorme respeto. Respeto por sus tiempos, por sus procesos, por sus silencios y por sus formas de comunicación. Por eso, hoy queremos reconocer esa labor tan humana y tan profundamente transformadora. Y hoy ese agradecimiento necesita tener un nombre propio. Un nombre que represente todo lo que sentimos, todo lo que hemos vivido y todo lo que ha marcado nuestras vidas. Y ese nombre es Mauka, como la conocemos cariñosamente. Mª Eugenia Martín Suquía, pedagoga terapéutica y logopeda, con 30 años dedicada a la enseñanza de niñas y niños con autismo, hoy, muchos de ellos, chicos y chicas adultos. , gracias por tu profesionalidad impecable, por tu entrega y por tu manera de entender tu trabajo como algo más que una sesión. Gracias por mirar a cada uno de nuestros hijos con respeto, ternura y con una confianza absoluta en sus capacidades. Sabemos que tu implicación no termina cuando acaba una sesión. Que tu forma de cuidar y de preocuparte por su evolución forma parte de quién eres. Que te has desvivido por su bienestar, por su desarrollo y por ayudarles a encontrar su voz y de hacerse entender en el mundo. Y eso simplemente no se puede medir.

Para nosotras, como madres, esta carta es un pequeñísimo gesto de agradecimiento hacia ti, poniendo voz también a las familias que valoran tu trabajo y que en algún momento compartieron camino contigo. Has sido un pilar fundamental, nos has acompañado en momentos de duda, nos has dado herramientas a nosotras y a nuestros hijos y nos has ofrecido algo que no tiene precio: tranquilidad.

Hoy queremos que sepas que todo eso transforma vidas de una manera que quizá no siempre es visible, pero que se siente en lo más profundo. Dejas una huella imborrable en nuestros hijos y en cada una de nosotras. Gracias por tu entrega, por tu humanidad, por tu cercanía y por tu manera tan especial de estar presente. Gracias por tanto, Mauka.

Siempre en nuestros corazones.

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