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Opinión | MUJERES INTERESANTES

María Martínez

Caridad la Negra, devota meretriz

Imagen de María Magdalena (Manuel Ussel de Guimbarda, siglo XIX)

Imagen de María Magdalena (Manuel Ussel de Guimbarda, siglo XIX) / L.O.

Personaje popular trascendente porque en plena Guerra Civil, en Cartagena, resistente y estratégico bastión republicano, unos milicianos fueron a saquear la iglesia de la Caridad, patrona de la ciudad. Y fue otra Caridad, apodada La Negra por sus rasgos agitanados, quien, enterada, bajó del Molinete con sus pupilas a impedirlo valientemente. Se plantó ante los ‘rojos’ diciéndoles en su lenguaje que «la Virgen no se toca» o «La Caridad ni se os ocurra». Desistieron porque La Negra tenía mando en plaza y les advirtió de que si dañaban la iglesia o la imagen los burdeles se clausuraban, y se acabó lo que se daba: bebida y mujeres.

Caridad, cuyo exotismo plasmaron artistas de la época, fue musa, modelo y algo más del cubano Usell de Guimbarda, quien la pintó para representar a la también cristiana pecadora Magdalena en la basílica de la patrona cartagenera. La afamada sensualidad de Caridad quedó atrapada en sepia: desnuda y de perfil plasmó sus formas rotundas y su trasero ‘brasileño’.

Querida por todo tipo de gente, hizo gala de su nombre ayudando a necesitados y represaliados. Sonados amoríos con José Maestre, ministro de Alfonso XIII, compartidos con otros reconocidos cartageneros. Finalizada la guerra recibió la Cruz del Mérito Naval porque escondió a algunos oficiales rebeldes. Hasta que murió octogenaria en 1960, con solemne y concurrido funeral, envió rosas a la patrona en su onomástica.

Su recuerdo germina cada Lunes Santo, cuando la Piedad se para ante la puerta abierta de la iglesia de la Caridad para enfrentar la imagen barroca del trono con la escultura que permanece en su interior. Solemne acto donde la Junta de Gobierno Marraja traslada las rosas negras que lleva a sus pies la Piedad y se las colocan a la Caridad en recuerdo de aquella meretriz devota que defendió su lugar de culto. Color de rosas en honor a su apodo.

De no haber sido por La Negra, en vez de flores muchos cartageneros habrían llorado lágrimas negras como el olvido, como canta el bolero. Damnatio memoriae que con la patrona de Cartagena no pudo ser.

El escritor cartagenero Arturo Pérez-Reverte bautiza con su nombre una galera, Caridad Negra, hundida en las costas de Anatolia en 1627 combatiendo contra el turco en su novela Corsarios de Levante. Hoy el popular barrio chino del Molinete se ha reconvertido en un Parque Arqueológico que ennoblece el paisaje cultural, A su paso, a la subida o bajada, visiten la basílica de la Virgen de la Caridad, y contemplen su imagen sosteniendo a su Hijo yacente bajo la cúpula neoclásica.

Y recuerden a la devota Caridad La Negra si ven las bellas procesiones cartageneras. Recomendables.

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