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Opinión | Tribuna libre

Pedro de los Santos Jiménez

Vicedecano del Grado en Ingeniería Civil de la UCAM

Arco del Noroeste: más negro que el asfalto

Vista general del tramo C del Arco Noroeste.

Vista general del tramo C del Arco Noroeste. / Ministerio de Transportes

El pasado 23 de marzo dio a luz, después de 13 años desde que salió a información pública su proyecto de trazado y 6 del inicio de su construcción, una de las infraestructuras más demandadas de la Región de Murcia, el Arco Noroeste, con origen en Archena y final en el enlace de Alcantarilla, siendo alternativa a la A-30 para los recorridos entre los municipios del Valle del Guadalentín, Cartagena y el interior peninsular.

Habrá que esperar unas semanas para ver el tráfico que absorberá desde la bajada del Puerto de la Cadena hasta el cruce de Archena con la A-30, evitando el Nudo de Espinardo y la Ronda Oeste. El Ministerio baraja unos 27.000 vehículos diarios, lo que supondría un 20% de los 130.000 que pasan cada jornada, una estimación muy optimista; datos posiblemente más realistas apuntan a unos 19.000, un 15%. En cualquiera de los casos se notará un alivio, especialmente en las operaciones de salida y regreso de puentes y vacaciones estivales, del tráfico procedente del interior peninsular, en concreto desde Madrid al Mar Menor.

Este Arco Noroeste supondrá una rentabilidad social del 18%, 6 veces superior a la media nacional de proyectos de infraestructuras rentables, cuyo parámetro lo fija el Ministerio en el 3%, pues además de mejorar la movilidad en el Nudo de Espinardo y la Ronda Oeste de la capital, los nueve municipios por los que pasa aumentarán el desarrollo de nuevos polígonos industriales al mejorar la conectividad logística.

Pero ¿basta esta nueva infraestructura para solucionar el tráfico por el Nudo de Espinardo y la Ronda Oeste? La respuesta es un no rotundo. Lo aliviará, pero desde el covid, el incremento anual de tráfico ha superado el 3% (el año pasado un 3,54%), lo que quiere decir que en el transcurso de los próximos 5 años, suponiendo un aumento del 3%, tendremos un 15% más de tráfico, por lo que nos habremos comido el beneficio, volviendo a tener una situación caótica y, lo más grave, sin perspectivas claras para años venideros, en los que seguiría incrementándose el problema.

La solución más efectiva para evitar esto sería concluir el Arco Norte, que eliminaría más de 25.000 vehículos que discurren entre Andalucía y el Levante, conectando la A-30 en el enlace de Alcantarilla con la A-7 a la altura de Cabezo de Torres, vial que salió también a información pública al mismo tiempo que el Arco Noroeste, hace 13 años. Este vial amortizaría su costo, de 180 millones de euros, en dos años, considerando el tiempo ahorrado en retenciones y gasto de combustible. El Ministerio ha sacado a licitación solo uno de sus tramos, con un horizonte de 5 años de puesta en servicio, lo que no solucionaría el problema. Pero además hay que tener en cuenta que estamos sin presupuestos estatales y el incremento necesario en las partidas de conservación y mantenimiento que está pidiendo la red de carreteras a gritos, así como para las infraestructuras ferroviarias como vimos desgraciadamente tras el accidente de Adamuz, por lo que estos plazos se verán aumentados considerablemente al recortar el presupuesto para nuevas obras.

Lejos se ven también otras actuaciones necesarias para mejorar el tráfico de la zona metropolitana de Murcia, que generarían itinerarios alternativos, y otras opciones de transporte público que, entre todas ellas, llegarían a reducir otros 15.000 vehículos del Nudo de Espinardo y la Ronda Oeste.

Habría que acabar los 8 kilómetros del tramo oeste de la Autovía del Reguerón, actualmente en fase de redacción del proyecto y que en el mejor de los casos no se empezaría a construir hasta el 2030; el tramo pendiente de la RM-1 entre Santomera y Zeneta, de más de 10 kilómetros que, desde la firma de un protocolo en 2006 entre el Ministerio de Fomento y el Gobierno de la Región de Murcia, sigue en el limbo discutiendo quién termina financiándola y si irá en parte soterrada o no; el necesario tercer carril en la A-7, al menos en los tramos Murcia-Alhama y Murcia-Santomera, y otras actuaciones como completar el Ayuntamiento de Murcia las costeras Norte y Sur e impulsar el tranvía Murcia-Molina de Segura.

En definitiva, y por desgracia, si no se acometen actuaciones urgentes, el futuro a partir de 2031 pinta más negro que el asfalto.

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